La emblemática tienda Almacenes Ultra de La Habana, un ícono del comercio por departamentos y de la arquitectura Art Decó, se encuentra hoy en un estado deplorable que evidencia el abandono de un patrimonio histórico fundamental para la Isla.
Fundada en 1939 por el empresario asturiano César Rodríguez González, Ultra fue pionera y representó durante décadas el progreso y la modernidad en la capital cubana. Sin embargo, la actualidad muestra un cuadro lamentable: un establecimiento que alguna vez fue símbolo de prosperidad y elegancia ahora se ve reducido a escombros, humedad y desidia.
Un video difundido por el opositor Silverio Portal en redes sociales denuncia de forma enérgica esta situación. En la grabación se aprecian filtraciones de aguas negras que recorren los portales del edificio y la acumulación de excrementos humanos, evidenciando condiciones insalubres que obligaron, según Portal, al cierre del establecimiento.
Con un tono lleno de indignación y amargura, Portal afirma: “esto es mierda… la mierda del edificio de arriba… miren la tienda Ultra”, resaltando no solo el deterioro físico del inmueble, sino también la vergonzosa imagen de abandono en la que se ha transformado uno de los centros comerciales más reconocidos de La Habana.
Esta lamentable realidad de Ultra es un reflejo de un problema mucho mayor en Cuba: el olvido y la falta de cuidado hacia los espacios públicos y edificaciones históricas. Mientras la ciudadanía sufre una crisis en diversos ámbitos, como el energético y el alimentario, el gobierno dirige recursos a proyectos turísticos y hoteles de lujo, dejando en segundo plano la preservación y el mantenimiento de lugares que forman parte de la identidad y la memoria colectiva de los cubanos.
La desconexión entre las prioridades oficiales y las necesidades reales de la población ha generado una profunda indignación en la sociedad, que ve cómo el pasado y la cultura se ven comprometidos por decisiones que favorecen intereses externos a la comunidad.
El deterioro de Almacenes Ultra no es un hecho aislado; en los últimos meses se han documentado numerosos casos de abandono en infraestructuras emblemáticas del país, como la Ciudad Deportiva de La Habana, el puente ferroviario de Versalles y parques infantiles en zonas tradicionales.
Cada uno de estos ejemplos representa una herida en la memoria histórica de la nación y evidencia la urgencia de implementar políticas públicas que prioricen la conservación del patrimonio. La situación de Ultra se convierte, así, en una denuncia social que trasciende el ámbito comercial y arquitectónico, convirtiéndose en un símbolo del descuido generalizado que afecta a toda la Isla.
La comunidad, que en su momento encontró en Ultra un referente de calidad y modernidad, hoy clama por justicia y por un cambio real. No se trata únicamente de restaurar un edificio, sino de recuperar la dignidad y el orgullo de un pueblo que ve cómo sus símbolos históricos se desmoronan ante la inacción y la corrupción.
La indignación de los ciudadanos, expresada a través de redes sociales y manifestaciones, es un llamado urgente a las autoridades para que reevalúen sus prioridades y destinen los recursos necesarios a la preservación de aquellos espacios que, aunque envejecidos, forman parte esencial de la identidad y la historia de Cuba.
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