El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado una nueva medida comercial que marcará un antes y un después en la economía global. Desde la Casa Blanca, el mandatario reveló la implementación de un arancel del 10% a todas las importaciones, con tasas específicas más elevadas para ciertos países con los que EE.UU. mantiene un déficit comercial significativo. La Unión Europea enfrentará un 20%, mientras que China, Japón, Vietnam y otros socios también recibirán recargos sustanciales.
Trump justificó su decisión argumentando que busca proteger la economía estadounidense de prácticas comerciales injustas. "Hemos sido aprovechados por décadas, pero eso se acabó", declaró con firmeza. Según el mandatario, estos nuevos impuestos a la importación permitirán fortalecer la industria nacional y generar mayores ingresos para el país. Sin embargo, economistas advierten que estas medidas podrían desatar una escalada de represalias comerciales y afectar la estabilidad económica global.
El decreto firmado por Trump también establece excepciones para Canadá y México en virtud del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), siempre y cuando las importaciones cumplan con los requisitos establecidos en dicho acuerdo. En contraste, China recibirá un incremento adicional del 34% sobre sus exportaciones hacia EE.UU., una medida que el gobierno estadounidense justifica en el combate contra el fentanilo.
En su discurso, el presidente arremetió contra la Unión Europea, a la que acusó de imponer aranceles desproporcionados a los productos estadounidenses. "Nunca les cobramos nada, pero eso cambia desde hoy", afirmó. La medida también afecta a países como Corea del Sur, India, Brasil y Tailandia, cuyos productos serán gravados con tarifas adicionales.
Este endurecimiento de la política comercial de Trump ha generado preocupación entre líderes mundiales, quienes evalúan posibles respuestas. Algunas naciones han anunciado represalias, mientras que otras buscan negociar exenciones o acuerdos bilaterales para minimizar el impacto.
En el plano interno, los nuevos aranceles se alinean con la estrategia económica de la administración Trump, que busca reducir el déficit comercial y fortalecer la industria estadounidense. Sin embargo, críticos advierten que esta medida podría incrementar los costos para los consumidores y afectar las relaciones con socios comerciales clave.
El sector manufacturero estadounidense ha recibido la noticia con reacciones mixtas. Mientras algunas empresas ven la posibilidad de reducir la competencia extranjera, otras temen que la falta de insumos importados a precios competitivos pueda generar contratiempos en la producción.
En los próximos días, se espera una serie de reuniones entre líderes empresariales y funcionarios del gobierno para analizar el impacto de la medida y evaluar estrategias de mitigación. Entretanto, la comunidad internacional observa con atención cómo evolucionará esta nueva etapa en la política comercial estadounidense y sus repercusiones en el comercio global.
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