La migración a través de la Selva del Darién, la peligrosa ruta que conecta Colombia con Panamá, ha experimentado un desplome sin precedentes en marzo de 2025. Los datos oficiales del Servicio Nacional de Migración de Panamá indican que solo 194 migrantes lograron atravesar la densa selva, lo que representa una caída del 99 % en comparación con marzo de 2024, cuando casi 37.000 personas intentaron la travesía.
El descenso en los cruces se debe a la combinación de dos factores clave: las políticas migratorias de línea dura implementadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el endurecimiento del control fronterizo por parte del gobierno panameño.
Desde inicios de 2025, las cifras de migrantes han caído drásticamente. En enero, 2.229 personas cruzaron el Darién, cifra que bajó a 408 en febrero y finalmente a 194 en marzo. Este número es el más bajo registrado desde la pandemia de COVID-19 en 2020, cuando las fronteras fueron cerradas temporalmente.
A pesar de la caída, los migrantes que aún logran cruzar provienen mayormente de Venezuela, Colombia y Nepal. En meses anteriores, también se reportaron ciudadanos de Ecuador e Irán.
Desde su llegada al poder en mayo de 2024, el presidente panameño José Raúl Mulino ha insistido en su objetivo de cerrar la ruta del Darién para reducir la migración irregular. Panamá ha fortalecido su cooperación con Estados Unidos y ha incrementado la vigilancia en la selva, lo que ha dificultado el tránsito de migrantes.
Sin embargo, las autoridades panameñas han advertido sobre un nuevo fenómeno: mientras los cruces desde Colombia han disminuido, el flujo migratorio desde Costa Rica y Nicaragua ha aumentado, lo que plantea nuevos desafíos.
El impacto de las políticas de Trump en la migración es evidente. Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, ha impulsado deportaciones masivas, cerrado programas de ayuda a inmigrantes y reanudado la construcción del muro fronterizo con México.
Las cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) reflejan este endurecimiento: en marzo, solo 7.180 personas cruzaron ilegalmente la frontera sur de EE.UU., un número muy por debajo del promedio mensual de 155.000 registrado en los últimos años.
Con la frontera estadounidense cerrada y la ruta del Darién bloqueada, miles de migrantes han quedado varados en Centroamérica, sin opciones claras para continuar su camino.