El gobierno de Donald Trump ha impuesto aranceles recíprocos a más de 180 países, pero Cuba no figura en la lista de naciones afectadas. Junto con Rusia, Corea del Norte y Bielorrusia, la isla quedó fuera de estas medidas, lo que ha generado preguntas sobre los motivos detrás de esta decisión.
Según la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, la exclusión de Cuba responde a la falta de un comercio significativo con Estados Unidos, ya que las sanciones impuestas por Washington han restringido severamente las relaciones comerciales entre ambos países. Sin embargo, algunos analistas señalan que, aunque las transacciones son limitadas, aún existen ciertas exportaciones agrícolas y de productos humanitarios permitidas bajo excepciones específicas del embargo.
En el caso de Rusia, Leavitt explicó que las sanciones ya vigentes han reducido drásticamente el comercio bilateral, cayendo de 35,000 millones de dólares en 2021 a solo 3,500 millones en 2024. Aunque el comercio de Cuba con EE.UU. es mucho menor que el de Moscú, la ausencia de la isla en la lista de países sancionados resalta el hecho de que las restricciones previas ya han limitado al mínimo cualquier intercambio económico.
Esta decisión también podría estar relacionada con consideraciones políticas, dado que incluir a Cuba en la lista de países sancionados con nuevos aranceles podría haber sido un gesto simbólico sin un impacto real en la economía cubana. Mientras tanto, Trump ha mantenido una postura dura respecto al régimen cubano, alineándose con los sectores más críticos de la diáspora cubana en EE.UU.
La exclusión de Cuba de la lista de aranceles no significa que la isla reciba un trato preferencial, sino más bien que su escaso comercio con Estados Unidos ya la coloca en una situación de aislamiento económico, sin necesidad de medidas adicionales.