El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este jueves que Elon Musk dejará su puesto en el Gobierno en los próximos meses, a pesar de que la Casa Blanca había desmentido previamente los rumores sobre su salida. El mandatario hizo esta declaración mientras viajaba en el Air Force One, aclarando que, aunque le gustaría que Musk se quedara, el empresario eventualmente deberá enfocarse en sus empresas.
Desde su llegada a la administración Trump, Musk ha liderado el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), impulsando reformas para reducir el gasto público y mejorar la gestión administrativa. Sin embargo, la creciente presión política y económica habría acelerado su salida.
De acuerdo con informes de medios como Politico, la decisión de Musk de dejar el cargo se haría efectiva entre mayo y junio, coincidiendo con el cumplimiento de algunos de sus principales objetivos, como la reducción del déficit en un billón de dólares.
A pesar de su salida, Musk seguiría siendo un consejero cercano del presidente, aunque sin el mismo nivel de influencia en decisiones clave, como el despido masivo de funcionarios públicos y la eliminación de programas de asistencia internacional.
La noticia sobre la salida de Musk generó reacciones encontradas en el Gobierno. Mientras algunos sectores consideran que su retiro aliviaría tensiones internas, otros temen que su ausencia debilite las reformas impulsadas por Trump.
Inicialmente, la Casa Blanca negó los rumores, asegurando que Musk permanecería en su puesto hasta que el presidente decidiera lo contrario. La portavoz Karoline Leavitt calificó los informes como “basura” y reafirmó que Musk dejará su cargo solo cuando finalice su trabajo en DOGE.
Por su parte, Harrison Fields, otro vocero del Ejecutivo, destacó que el empresario ha sido clave en la agenda del presidente y continuará su labor mientras sea necesario.
Desde la campaña electoral, Elon Musk ha sido una de las figuras más influyentes dentro del círculo de Trump. Su participación en reuniones en la Casa Blanca y Mar-a-Lago ha reforzado su papel en la toma de decisiones del Gobierno.