La maternidad en Cuba se vive entre apagones, escasez y un sistema de salud en crisis, donde cada parto se convierte en un desafío de supervivencia para madres y recién nacidos.
La maternidad en Cuba se desarrolla en un escenario marcado por apagones, falta de alimentos y un sistema de salud en deterioro, condiciones que elevan la incertidumbre y los riesgos para miles de mujeres embarazadas.
Las dificultades para garantizar un parto seguro en Cuba se han intensificado en medio de la crisis energética y económica que atraviesa el país. Apagones prolongados, escasez de combustible y carencias alimentarias configuran un entorno adverso para las más de 32,000 mujeres embarazadas registradas oficialmente.
En hospitales de maternidad, la inestabilidad eléctrica se ha convertido en una de las principales preocupaciones. La posibilidad de dar a luz durante un corte de energía genera incertidumbre tanto en pacientes como en el personal sanitario, que depende de sistemas de respaldo muchas veces limitados por la falta de combustible.
Mauren Echevarría Peña, de 26 años, se encuentra en la fase final de su embarazo en La Habana, enfrentando complicaciones como diabetes gestacional e hipertensión. A pesar del seguimiento médico, su mayor temor es que el momento del parto coincida con un apagón, una situación cada vez más frecuente.
Fuera de los centros de salud, las condiciones son aún más complejas. Mujeres como Indira Martínez, con siete meses de gestación, lidian diariamente con la falta de electricidad y alimentos. La imposibilidad de conservar productos básicos o cocinar con regularidad afecta directamente su nutrición, en una etapa clave para el desarrollo del embarazo.
El deterioro también se refleja en denuncias sobre servicios limitados y condiciones inadecuadas en hospitales, incluyendo la suspensión de estudios médicos por falta de recursos y problemas higiénicos en salas de parto. Estos reportes han incrementado la preocupación ciudadana sobre la calidad de la atención.
Mientras las autoridades atribuyen la crisis a factores externos, diversos testimonios apuntan a deficiencias estructurales que impactan directamente en la salud materna. En este contexto, cada vez más familias cuestionan las condiciones para traer hijos al mundo.
A pesar de las adversidades, los nacimientos continúan, en ocasiones en circunstancias improvisadas que evidencian tanto la resiliencia ciudadana como las limitaciones del sistema.
Fuente: BBC
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