En un giro inesperado de la escalada bélica en Oriente Medio, Donald Trump anunció la suspensión temporal de los ataques a la infraestructura energética iraní tras lo que calificó como "conversaciones productivas" con Teherán, mientras Irán niega cualquier contacto con Washington y la tensión se intensifica con un nuevo ataque israelí sobre la capital iraní.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió este lunes al anunciar que ordenaba un aplazamiento de cinco días en los ataques contra las centrales eléctricas e infraestructura energética iraní, en medio de un conflicto que ya ha cobrado miles de víctimas y ha tensado las relaciones internacionales. En un mensaje difundido a través de su red social Truth Social, Trump aseguró que durante los últimos dos días se habían desarrollado conversaciones "muy buenas y productivas" con el régimen iraní, que permitirían evaluar la posibilidad de una resolución definitiva de las hostilidades en la región. Según el mandatario, estas conversaciones continuarían a lo largo de la semana y su Departamento de Guerra había recibido instrucciones de suspender temporalmente las operaciones militares mientras se determinaba el éxito de las negociaciones.
Sin embargo, la versión iraní contradice de manera tajante la narrativa estadounidense. La televisión pública IRIB comunicó que no hubo comunicaciones directas ni indirectas con Washington y aseguró que Trump se habría retirado ante las amenazas de Teherán. La Guardia Revolucionaria iraní advirtió que responderá de la misma manera si Estados Unidos o Israel atacan sus instalaciones energéticas, reiterando que cualquier ofensiva sería recibida con ataques dirigidos a las centrales eléctricas de la región y a infraestructuras críticas con participación estadounidense.
El contexto previo a este anuncio había sido de máxima tensión. El pasado sábado, Trump dio a Irán un ultimátum de 48 horas para abrir totalmente el paso de cargueros y petroleros por el estrecho de Ormuz, advirtiendo que de no hacerlo se bombardearían las plantas energéticas iraníes. Teherán respondió con amenazas de bloquear completamente el estrecho y minar las vías marítimas del golfo Pérsico en caso de ataques sobre sus islas o la costa sur, subrayando su capacidad de represalia.
Mientras la atención se centraba en las tensiones entre Washington y Teherán, Israel anunció una nueva oleada de bombardeos sobre "el corazón de Teherán", apenas una hora después de que Trump pospusiera su ultimátum. El Ministerio de Salud israelí reportó que desde el inicio de la guerra en Irán, casi 5.000 personas han requerido atención hospitalaria en Israel debido a los ataques iraníes, de los cuales 123 permanecen hospitalizados, incluyendo 15 casos graves. La jornada del domingo fue especialmente intensa, con ataques iraníes que causaron un muerto y 303 heridos en distintas localidades israelíes, en represalia por la ofensiva estadounidense sobre el centro de enriquecimiento de uranio en Natanz.
El recrudecimiento del conflicto marca un escenario de máxima incertidumbre en Oriente Medio, donde las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán no solo afectan a las ciudades y la infraestructura crítica, sino que también tensan las rutas comerciales y energéticas más estratégicas del planeta. Mientras Trump anuncia la suspensión temporal de sus ataques, Israel continúa con sus operaciones aéreas y Teherán mantiene su postura beligerante, negando cualquier negociación y advirtiendo que cualquier agresión será respondida con contundencia. La región vive, una vez más, en el filo de la guerra, con pronósticos de nuevos enfrentamientos y un alto riesgo de escalada que podría tener consecuencias globales.
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