En plena cuarta semana de guerra en Oriente Medio, Donald Trump aseguró que Irán estaría dispuesto a negociar con Estados Unidos, aunque públicamente lo niega por miedo. El presidente estadounidense lanzó sus declaraciones durante la cena anual del Comité Nacional Republicano del Congreso, elevando la tensión en un conflicto ya volátil.
Donald Trump volvió a encender la atención internacional con declaraciones que suman incertidumbre a la escalada bélica en Oriente Medio. Durante la cena anual del Comité Nacional Republicano del Congreso, el mandatario afirmó que Irán desea alcanzar un acuerdo con Estados Unidos, pero que se abstiene de reconocerlo públicamente. “Temen ser asesinados por su propia gente” y “también temen ser asesinados por nosotros”, sostuvo Trump, subrayando que el temor interno limita la transparencia del régimen iraní.
Según el presidente estadounidense, la República Islámica estaría interesada en negociar discretamente, aunque sus líderes eviten reconocerlo de manera oficial. La interpretación de Trump apunta a que esta negativa pública no refleja falta de voluntad, sino miedo a represalias internas o externas.
Sin embargo, la versión desde Teherán es diametralmente opuesta. Abbas Araqchí, ministro de Exteriores iraní, aclaró que los contactos indirectos entre ambos países “no significan negociaciones con Estados Unidos”, negando cualquier avance real hacia un acuerdo. Esta disparidad evidencia la dificultad de acercar posiciones en medio de un conflicto marcado por ataques y represalias constantes.
En paralelo, Trump mencionó que Irán rechazó una propuesta estadounidense de 15 puntos diseñada para poner fin a la guerra, señalando que Teherán considera las condiciones excesivas y busca imponer sus propias exigencias. Entre estas, figura el reconocimiento de la soberanía iraní sobre el estrecho de Ormuz, clave para el transporte mundial de petróleo, y la reparación de daños en infraestructura tras los ataques.
Además, el presidente criticó la cobertura mediática sobre la guerra, acusando a los medios de minimizar su gestión y de difundir un relato pesimista. Según Trump, los informes periodísticos no reflejan el panorama real que, según su versión, muestra avances y oportunidades de negociación.
La guerra entra ya en su cuarta semana, tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes iniciados el 28 de febrero. Desde entonces, Irán ha respondido con misiles y drones contra Israel y otros puntos estratégicos, manteniendo bloqueado el estrecho de Ormuz, un paso crucial para el suministro global de crudo.
En este contexto, las declaraciones de Trump no solo intensifican la presión diplomática, sino que también reflejan un escenario de extrema tensión: negociaciones indirectas, posiciones enfrentadas y miedo mutuo entre los actores involucrados.
Fuente: HuffPost
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