La intervención de la periodista y activista María Matienzo en el Foro Permanente sobre Afrodescendientes de Naciones Unidas en Ginebra, provocó una tensa reacción de la delegación oficial cubana, que pidió su censura tras sus denuncias sobre discriminación racial y represión política en la isla.
La participación de la periodista y activista cubana María Matienzo en el V Período de Sesiones del Foro Permanente sobre Afrodescendientes, celebrado en la sede de Naciones Unidas en Ginebra, ha generado una fuerte controversia diplomática. Durante su intervención, Matienzo expuso lo que describió como patrones históricos de discriminación estructural en Cuba, vinculando la represión política con factores raciales y sociales.
En su discurso, la activista afirmó que el castigo en la Isla ha tenido una dimensión racializada, señalando que numerosos intelectuales afrodescendientes han sido objeto de expulsiones institucionales, censura, vigilancia y, en algunos casos, internamientos psiquiátricos o exilio forzado. Según sus palabras, estas prácticas habrían contribuido a la desarticulación de voces críticas dentro del país y a la invisibilización de aportes fundamentales de la comunidad afrodescendiente en la construcción de la nación cubana.
Matienzo también cuestionó el sistema político de partido único vigente en Cuba, al considerar que limita la organización independiente y dificulta la creación de políticas públicas orientadas a la equidad racial. En este sentido, sostuvo que la población negra continúa sobrerrepresentada en situaciones de precariedad económica y social, lo que refleja —según su análisis— desigualdades estructurales no resueltas.
La intervención provocó una reacción inmediata de la delegación oficial cubana presente en el foro. Representantes del Estado interrumpieron el ambiente de la sesión golpeando la mesa y solicitaron formalmente la censura de la ponente ante la presidencia del evento. Argumentaron que sus declaraciones constituían una ofensa contra el Estado cubano y exigieron que se le llamara al orden o, en su defecto, que se le retirara el uso de la palabra.
El episodio elevó la tensión dentro del espacio internacional, donde se debatían temas relacionados con los derechos de los pueblos afrodescendientes y las políticas de inclusión. Según denuncias difundidas por la activista Salomé García, la delegación cubana estuvo integrada por funcionarios como Roberto Cabañas y Aime Triana, quienes habrían respaldado la postura oficial durante el incidente.
El caso reabre el debate sobre la situación del racismo en Cuba y el papel de las instituciones internacionales como espacios para la denuncia de violaciones de derechos humanos, en medio de posiciones enfrentadas entre el gobierno cubano y sectores de la sociedad civil en el exilio.
Fuentes: Alas Tensas
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