Ilustración: Infobae
La Asociación Sindical Independiente de Cuba presentará en junio ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Ginebra, un informe que describe el profundo deterioro de las condiciones laborales y sociales en Cuba, marcado por bajos salarios, pensiones insuficientes y falta de libertades sindicales.
El documento, elaborado junto al Observatorio de Derechos Laborales y Sindicales, sostiene que el salario promedio mensual en la isla equivale actualmente a unos 13 dólares según la tasa informal de cambio, una cifra incapaz de cubrir necesidades básicas de alimentación y transporte.
El reporte señala que productos esenciales como huevos, carne de cerdo y aceite pueden consumir prácticamente el salario completo de un trabajador cubano. Incluso las pensiones aparecen retratadas como insuficientes para sobrevivir. Según una encuesta realizada a más de 500 jubilados, el 99% afirmó que sus ingresos no alcanzan para cubrir gastos básicos y casi todos reconocieron verse obligados a buscar dinero adicional para subsistir.
El informe también refleja una fuerte desconfianza hacia las instituciones estatales. Más del 95% de los trabajadores consultados aseguró que no acudiría a organismos gubernamentales para denunciar accidentes laborales o violaciones de derechos, al considerar que no existen garantías reales de protección.
La organización independiente denuncia además que la libertad sindical continúa restringida y que el monopolio de representación laboral sigue en manos de la oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC), vinculada al Estado.
Iván Hernández Carrillo, secretario general de la ASIC y ex preso político, denunció que activistas sindicales independientes han enfrentado un incremento de la presión y la vigilancia en las últimas semanas. Según explicó, las autoridades cubanas tampoco le permitieron viajar a Ginebra con garantías de poder regresar al país.
Otro de los puntos abordados en el documento es la precariedad de la seguridad laboral. Más del 80% de los encuestados aseguró no haber recibido capacitación formal sobre prevención de riesgos en el trabajo. También se reportaron problemas relacionados con estrés laboral, deterioro de infraestructuras y falta de equipos de protección.
El estudio dedica además un apartado a las llamadas “escuelas en el campo”, donde estudiantes participan en actividades agrícolas. Según los datos recopilados, muchos padres aceptarían esa práctica por temor a represalias políticas o académicas contra sus hijos.
La crisis económica general también aparece reflejada en el informe. El documento recuerda que Cuba acumula varios años de contracción económica, caída de la producción agrícola, descenso del turismo internacional y frecuentes apagones eléctricos que afectan tanto a trabajadores estatales como al sector privado.
El sector no estatal, integrado por cuentapropistas y pequeñas empresas, es descrito como una “válvula de supervivencia” para miles de familias cubanas, aunque sometido a regulaciones, inspecciones y limitaciones constantes.
Finalmente, el reporte aborda las misiones médicas cubanas en el extranjero, señalando que organismos internacionales han expresado preocupación por posibles violaciones laborales y restricciones a la libertad de movimiento de los profesionales sanitarios enviados a otros países.
(Con información de Infobae)