La Organización Mundial de la Salud expresó preocupación por el avance del brote de ébola en la República Democrática del Congo, donde las autoridades sanitarias reportan más de 130 muertes sospechosas y cientos de posibles contagios en varias regiones del país africano.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, alertó sobre “la amplitud y la rapidez” con que se está propagando la enfermedad, especialmente en la provincia de Ituri, ubicada en el noreste del país y cercana a las fronteras con Uganda y Sudán del Sur.
Según el Ministerio de Salud congoleño, hasta el momento se investigan más de 500 casos sospechosos relacionados con el brote. Las autoridades también confirmaron que la enfermedad ya se ha extendido fuera del foco inicial y que algunos casos han sido detectados en otras provincias e incluso en países vecinos.
La OMS declaró una alerta sanitaria internacional para reforzar la respuesta ante la epidemia y acelerar el envío de ayuda médica, pruebas de laboratorio y equipos de protección.
El virus del ébola provoca fiebre hemorrágica y tiene una alta tasa de mortalidad. Aunque los expertos aclaran que no es tan contagioso como enfermedades respiratorias como el covid-19 o el sarampión, sí puede transmitirse rápidamente mediante contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas.
Las autoridades sanitarias reconocen que la situación se ha complicado debido a la falta de infraestructura médica y a las dificultades para detectar y aislar casos sospechosos en zonas rurales.
En algunos hospitales afectados, el personal médico denunció carencias de recursos básicos para atender a los pacientes y protegerse del contagio. Organizaciones locales también alertaron sobre el riesgo que enfrentan trabajadores y voluntarios encargados de enterrar a las víctimas.
Otro problema identificado por las autoridades es la desinformación dentro de algunas comunidades. El ministro de Salud congoleño, Samuel Roger Kamba, señaló que muchas personas consideraban inicialmente que la enfermedad tenía un origen “místico”, lo que retrasó la búsqueda de atención médica y favoreció la propagación del virus.
La cepa detectada en este brote corresponde a la variante Bundibugyo, para la cual actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento específico aprobado. No obstante, la OMS informó que evalúa posibles alternativas médicas y mantiene contactos con especialistas internacionales.
Mientras tanto, el presidente congoleño, Félix Tshisekedi, pidió calma a la población y aseguró que su gobierno implementará todas las medidas necesarias para contener la epidemia.
El brote también ha despertado preocupación internacional debido al intenso movimiento de personas en la región minera de Ituri y a la posibilidad de nuevos contagios transfronterizos. Uganda ya confirmó un caso importado relacionado con viajeros procedentes de Congo.
Expertos sanitarios advierten que la rapidez con que se logre identificar y aislar a los pacientes será clave para evitar que el brote se convierta en una crisis aún mayor en África central.
Fuente: AFP