El embajador de Cuba en México, Eugenio Martínez Enríquez, lanzó una polémica declaración al afirmar que “claro que caerán muchos cubanos, pero la opción es resistir”, en medio de un acto político celebrado en Ciudad de México y marcado por el respaldo de grupos afines al régimen de La Habana.
El pronunciamiento tuvo lugar durante un evento en el Monumento a la Revolución, donde se desarrolló un maratón cultural de apoyo a Cuba. Allí, el diplomático defendió la postura del gobierno cubano frente a lo que calificó como amenazas externas, asegurando que el país está dispuesto a resistir a cualquier costo.
“Vamos a resistir y vencer”, insistió Martínez Enríquez ante los asistentes, evocando episodios históricos como la invasión de Playa Girón. Sin embargo, sus palabras generaron controversia al admitir abiertamente que el costo de esa resistencia podría implicar la pérdida de vidas humanas.
El discurso se produjo en un contexto de creciente tensión política internacional, donde aliados del régimen cubano han reiterado su rechazo a cualquier forma de intervención externa. Durante el acto, también se destacaron mensajes de respaldo al gobierno de la isla y críticas a la política de Estados Unidos hacia Cuba.
El embajador agradeció además el apoyo expresado por figuras políticas internacionales y celebró iniciativas que rechazan una posible intervención militar en la isla. En ese marco, insistió en que el pueblo cubano no se rendirá y que continuará defendiendo su modelo político.
No obstante, sus declaraciones contrastan con la realidad que enfrentan millones de cubanos dentro del país, marcada por una profunda crisis económica, escasez de alimentos, apagones constantes y una creciente migración.
Para críticos del régimen, el discurso de resistencia promovido por funcionarios del gobierno ignora el costo humano que implica sostener un sistema que limita libertades fundamentales y reprime la disidencia. La frase del embajador, lejos de ser vista como un llamado a la unidad, ha sido interpretada por muchos como una evidencia del desprecio del poder por la vida de los ciudadanos.
El evento en México, que incluyó presentaciones culturales y muestras de solidaridad con la isla, sirvió como plataforma para reforzar el discurso oficialista en el exterior. Sin embargo, las palabras de Martínez Enríquez han reavivado el debate sobre el precio que el régimen está dispuesto a pagar —y a hacer pagar— en nombre de su permanencia en el poder.
Fuente: La Jornada
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