En una operación marcada por el riesgo, la solidaridad y la falta de acceso vial, equipos de rescate y vecinos de la comunidad de La Cueva, en Imías (Guantánamo), lograron trasladar a una madre en etapa de puerperio y a su hija de tres años atravesando un río rocoso a pie, en un operativo de emergencia que evidencia las duras condiciones de vida en zonas rurales del oriente cubano.
El rescate ocurrió en la comunidad de Jobo Arriba, específicamente en la zona de La Cueva, un territorio enclavado en la Sierra del Purial, donde el acceso por carretera es prácticamente inexistente y cualquier emergencia médica depende de la coordinación entre instituciones y vecinos.
La madre, en etapa de puerperio —una fase especialmente delicada tras el parto— requería atención médica urgente, mientras que la niña de tres años también necesitaba ser evacuada con rapidez. Ante la imposibilidad de utilizar vehículos, se organizó un operativo conjunto entre la Cruz Roja de Imías, el Grupo Municipal de Socorro y personal de Salud Pública, con apoyo directo de residentes de la zona.
Las imágenes del operativo muestran un esfuerzo humano extremo: la madre fue trasladada en una camilla improvisada sostenida por varios hombres que avanzaron con dificultad sobre piedras y corrientes de agua. El cruce del río tomó varios minutos de tensión, con el equipo avanzando cuidadosamente para evitar un accidente en medio de un terreno irregular y resbaladizo.
La menor fue evacuada por separado, cruzando el río a lomo de mula, acompañada por personal médico y vecinos que se sumaron espontáneamente a la misión. En total, participaron entre 10 y 15 personas en diferentes fases del traslado.
Este tipo de operativos no es aislado en la región. La Cruz Roja local ha documentado otros rescates en condiciones similares, donde enfermos, ancianos o niños han tenido que ser transportados a pie durante horas debido a la falta de vías transitables. La vulnerabilidad geográfica de estas comunidades convierte cada emergencia en una carrera contra el tiempo.
Las autoridades y voluntarios involucrados describieron el rescate como un esfuerzo colectivo, donde la coordinación entre instituciones y la solidaridad vecinal fueron determinantes para lograr el traslado sin pérdidas humanas. En medio de la operación, el trabajo conjunto se impuso sobre las dificultades del terreno.
La zona de Imías ha enfrentado además fuertes impactos por fenómenos meteorológicos recientes, lo que ha agravado el deterioro de caminos y la incomunicación temporal de varias comunidades rurales.
Más allá del caso puntual, el rescate vuelve a poner sobre la mesa la realidad de muchas zonas montañosas del oriente cubano, donde el acceso a servicios básicos y la atención médica depende, en gran medida, de la capacidad de respuesta humana ante la ausencia de infraestructura adecuada.
Fuente: Carlos Perez
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