Foto: El Toque
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla afirmó este jueves que el gobierno de Cuba está “dispuesto a escuchar” los detalles de la propuesta estadounidense de 100 millones de dólares en asistencia humanitaria, apenas 48 horas después de haberla desestimado públicamente como una “fábula” y una “mentira”.
En la misma línea, el presidente Miguel Díaz-Canel declaró en redes sociales que Estados Unidos “no encontrará obstáculos ni ingratitud” por parte de Cuba si la ayuda se entrega bajo criterios “humanitarios” y con “verdadera disposición”.
Estos pronunciamientos llegan en un contexto de intensa actividad diplomática entre ambos países, marcado además por la visita a La Habana del director de la CIA, John Ratcliffe, quien sostuvo reuniones con representantes del Ministerio del Interior cubano en uno de los contactos bilaterales de más alto nivel en los últimos años.
Sin embargo, en las declaraciones oficiales más recientes no se ha hecho referencia a uno de los componentes más sensibles de la oferta estadounidense: el acceso a internet satelital mediante la red Starlink.
Según un comunicado del Departamento de Estado, la propuesta de asistencia incluye no solo fondos económicos, sino también iniciativas tecnológicas como conectividad gratuita y de alta velocidad para la población cubana. Washington sostiene que estas ofertas han sido planteadas en varias ocasiones y que han sido rechazadas por las autoridades de la isla.
El silencio sobre este punto contrasta con la respuesta parcial del gobierno cubano, que se ha centrado en los aspectos materiales de la ayuda —como alimentos, medicinas o combustibles— sin mencionar la propuesta de conectividad.
Medios oficialistas han reaccionado previamente con recelo a esta tecnología. Un artículo publicado en Razones de Cuba describió Starlink como parte de una “guerra híbrida”, destacando su resistencia a la interrupción y sugiriendo implicaciones de seguridad nacional.
La oferta de acceso a internet satelital fue presentada durante contactos previos entre ambos gobiernos y, según fuentes del Departamento de Estado, formó parte de un paquete de propuestas que el régimen no aceptó en su momento. Su uso o posesión en la isla estaría penalizado con sanciones legales.
Mientras tanto, las autoridades cubanas insisten en que cualquier cooperación debe estar libre de “condicionamientos políticos” y reclaman el levantamiento de sanciones como requisito previo para cualquier avance.
Desde Washington, funcionarios estadounidenses han señalado que la decisión final recae en La Habana, subrayando que la negativa a aceptar la asistencia podría afectar directamente a la población cubana.
Fuentes: CiberCuba
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