Autoridades detuvieron a tres individuos en un cajero automático de 23 y N en La Habana, tras denuncias ciudadanas que señalaban presuntas prácticas de control violento de la cola, amenazas y cobros informales a usuarios.
Tres personas fueron detenidas en las últimas horas en un cajero automático ubicado en la intersección de 23 y N, en La Habana, luego de que circularan denuncias ciudadanas sobre supuestas prácticas de intimidación y control irregular de las colas para acceder al servicio bancario.
Según publicaciones difundidas en redes sociales, en el lugar operaba un grupo de individuos que presuntamente imponía un orden forzado en la fila, decidía quién podía acceder primero al cajero y habría ejercido presión sobre usuarios mediante amenazas verbales y comportamientos agresivos. Estas acciones habrían generado malestar entre personas mayores, jóvenes y familias que acudían al punto para realizar gestiones básicas.
La intervención de las autoridades se produjo tras múltiples reportes de vecinos y usuarios afectados, quienes denunciaron la situación como una forma de “control informal” del acceso al servicio financiero. De acuerdo con estas versiones, los detenidos estarían vinculados a la alteración del orden público en el área y a la imposición de reglas no oficiales para el uso del cajero automático.
En el entorno del lugar, algunos testigos describen que la situación venía ocurriendo desde hace meses, especialmente en horarios de alta demanda, cuando el acceso a efectivo se vuelve más limitado debido a la alta concentración de personas y la escasez de servicios bancarios disponibles.
Las autoridades actuaron en el sitio y procedieron a la detención de tres individuos, aunque no se han ofrecido detalles oficiales adicionales sobre su identidad ni sobre los cargos específicos que podrían enfrentar. Tampoco se ha confirmado si existen otras personas implicadas en estos hechos o si la investigación continúa abierta.
El caso generó una amplia discusión en redes sociales, donde usuarios destacan la importancia de garantizar el acceso ordenado y seguro a los servicios bancarios, especialmente en un contexto económico marcado por la escasez de efectivo y las largas colas en distintos puntos de la capital.
Al mismo tiempo, el hecho reabre el debate sobre la seguridad en espacios públicos donde confluyen grandes cantidades de personas para realizar operaciones básicas, así como la necesidad de reforzar la supervisión en este tipo de instalaciones.
Por el momento, se espera un pronunciamiento oficial que aclare los detalles del operativo y confirme las responsabilidades legales derivadas de este incidente ocurrido en una de las zonas más concurridas de La Habana.
Fuente: Publicación de Javier Gutierrez
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