El primer ministro Manuel Marrero ordenó revisar la distribución de los apagones en La Habana para reducir las diferencias entre municipios afectados, en medio de una crisis eléctrica marcada por protestas, averías en termoeléctricas y cortes de hasta 22 horas diarias.
El gobierno cubano anunció una revisión urgente del esquema de apagones en La Habana, en un intento por disminuir el malestar social generado por los extensos cortes eléctricos que afectan a la capital y a gran parte del país.
La decisión fue comunicada durante una reunión encabezada por el primer ministro Manuel Marrero Cruz en el Despacho Provincial de Carga de La Habana, donde autoridades del sector energético analizaron la situación crítica que atraviesa el Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Según lo informado, el objetivo principal será reorganizar la rotación de bloques y circuitos para distribuir los apagones de manera “más equitativa” entre los diferentes municipios habaneros, priorizando aquellas zonas que acumulan más horas sin servicio eléctrico.
La medida llega después de varios días de creciente tensión social y protestas registradas en al menos doce municipios de la capital, entre ellos Guanabacoa, Marianao, Playa, San Miguel del Padrón y Habana del Este, donde vecinos salieron a las calles con cacerolazos, barricadas y fogatas para expresar su descontento por los cortes prolongados.
En algunos sectores de La Habana, los apagones han alcanzado entre 20 y 22 horas diarias, situación que también ha impactado el suministro de agua, la conservación de alimentos y el funcionamiento de servicios básicos.
Durante la reunión, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, atribuyó el deterioro del sistema a la combinación de escasez de combustible y averías en varias plantas de generación. Entre los incidentes más recientes destaca la nueva salida de servicio de la termoeléctrica Antonio Guiteras, considerada una de las principales del país, que sufrió su novena avería en lo que va de 2026.
La desconexión de esa planta provocó afectaciones adicionales en el sistema eléctrico, especialmente en las provincias orientales, donde algunas zonas continúan operando mediante microsistemas aislados.
Las autoridades también anunciaron el refuerzo de brigadas técnicas para atender averías en transformadores y otros equipos eléctricos, mientras el Partido Comunista reconoció problemas organizativos y deficiencias en la gestión de servicios esenciales.
Al cierre de la reunión, Marrero afirmó que las instituciones deben “estar en la calle junto al pueblo” y atender directamente las problemáticas en los barrios más afectados.
Pese a las medidas anunciadas, el país continúa enfrentando un déficit eléctrico superior a los 2.000 MW, uno de los más altos registrados en los últimos años, en medio de una crisis energética que sigue deteriorando las condiciones de vida de la población cubana.
Fuente: Cubadebate
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