En un movimiento poco habitual dentro de las relaciones entre Washington y La Habana, el director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), John Ratcliffe, encabezó una delegación estadounidense que sostuvo una reunión de alto nivel en Cuba con autoridades del Ministerio del Interior.
Según informó el propio gobierno cubano, el encuentro tuvo lugar este jueves 14 de mayo en La Habana, tras una solicitud formal de Estados Unidos para que la delegación fuera recibida en la isla. La parte cubana aseguró que la visita fue autorizada por la “Dirección de la Revolución”.
Durante la reunión participaron funcionarios del Ministerio del Interior de Cuba, encabezados por su titular, en un contexto marcado por la crisis energética que atraviesa el país y por el aumento de las tensiones políticas y diplomáticas entre ambos gobiernos.
El gobierno cubano afirmó que en el encuentro se presentaron argumentos y pruebas para sostener que la isla no representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, y reiteró su rechazo a ser incluida en listas estadounidenses relacionadas con el terrorismo.
Según el comunicado oficial, La Habana defendió su posición histórica de condena al terrorismo en todas sus formas y aseguró que no alberga ni apoya organizaciones extremistas, ni permite actividades hostiles contra otros países desde su territorio.
Asimismo, las autoridades cubanas señalaron que el intercambio permitió explorar posibles vías de cooperación en materia de seguridad y aplicación de la ley, en un contexto de relaciones bilaterales calificadas como complejas.
La visita del jefe de la CIA ocurre en medio de un escenario de alta tensión entre ambos países, agravado por las sanciones económicas y energéticas impuestas por Washington, así como por la crisis interna que enfrenta Cuba, con apagones prolongados y dificultades en el suministro de combustible y servicios básicos.
En los últimos meses, la administración del presidente estadounidense Donald Trump ha endurecido su política hacia la isla, incluyendo amenazas de sanciones adicionales a países que comercien con petróleo cubano, lo que ha intensificado la presión sobre el gobierno de La Habana.
El encuentro también se produce tras reportes recientes de contactos discretos entre ambos gobiernos en áreas específicas, en un intento de mantener canales mínimos de comunicación pese a las profundas diferencias políticas.
De acuerdo con información divulgada, la delegación estadounidense habría llegado a la capital cubana en un avión oficial identificado como misión especial, en lo que sería uno de los contactos de más alto nivel entre ambos países en los últimos años.
Hasta el momento, ni la Casa Blanca ni la CIA han ofrecido detalles sobre el contenido específico de la reunión ni sobre los acuerdos o resultados alcanzados.
Fuente: Cubadebate
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