La caída de la escultura “La mujer con sombrilla” en el boulevard de Holguín no solo representa la pérdida temporal de una obra artística. El derrumbe expone el impacto del abandono, la falta de mantenimiento y la indiferencia institucional sobre espacios y símbolos que durante años formaron parte de la identidad urbana de la ciudad.
La emblemática escultura conocida como La mujer con sombrilla, ubicada en el boulevard peatonal de Holguín, terminó desplomándose este fin de semana después de semanas de visibles señales de deterioro y múltiples advertencias ciudadanas ignoradas por las autoridades locales.
La pieza, elaborada en cemento armado con acabado similar al bronce, representaba a una mujer sentada sobre una roca sosteniendo una sombrilla abierta. Durante años formó parte del paisaje urbano de una de las zonas más transitadas y simbólicas de la ciudad. Sin embargo, el paso del tiempo, la falta de mantenimiento y el abandono institucional terminaron venciendo la estructura.
Desde inicios de abril, vecinos y usuarios de redes sociales habían alertado sobre el estado crítico de la obra. Fotografías y videos mostraban grietas profundas, desprendimientos, inclinación peligrosa y varillas metálicas expuestas por la corrosión. Pese a las advertencias públicas y al riesgo potencial para peatones, no se realizaron acciones preventivas para proteger ni restaurar la escultura.
Finalmente, la estructura colapsó en plena vía pública. Tras la caída, ciudadanos y artistas locales coordinaron el retiro de la pieza para evitar daños mayores. El escultor autor de la obra, Silvio Leonardo Pérez Carralero, quien se encuentra actualmente en México, ofreció indicaciones a distancia para desmontar y trasladar la escultura de manera segura hasta su vivienda en Holguín, donde permanecerá bajo resguardo.
El incidente vuelve a poner en evidencia el deterioro progresivo de espacios patrimoniales y urbanos en la ciudad. Holguín, considerada durante décadas una de las ciudades más organizadas y limpias de Cuba, enfrenta hoy una visible pérdida de infraestructura, vigilancia y conservación pública.
Más allá del valor artístico de la obra, su derrumbe deja una reflexión inevitable: ninguna estructura resiste indefinidamente sin atención. No importa el simbolismo cultural, el reconocimiento ciudadano o el valor sentimental que represente una pieza; sin mantenimiento, supervisión y restauración periódica, el tiempo termina pasando factura.
La caída de La mujer con sombrilla se convierte así en algo más que un accidente urbano. Para muchos holguineros simboliza el desgaste de una ciudad donde el abandono comienza a imponerse sobre la memoria, el patrimonio y el sentido de pertenencia colectivo.
Mientras vecinos esperan que la obra pueda ser restaurada y devuelta a su lugar, queda también la pregunta sobre cuántos otros espacios históricos o culturales continúan deteriorándose silenciosamente hasta llegar al mismo desenlace.
Fuentes: Woody Alguacil Cubano