La Brigada de Asalto 2506 emitió este miércoles una declaración pública en la que respaldó la acusación presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra Raúl Castro y aseguró que el proceso representa apenas “el primer paso” hacia la justicia por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
El pronunciamiento se realizó durante un acto celebrado en Miami, coincidiendo con el aniversario de la fundación de la República de Cuba, y reunió a representantes históricos del exilio cubano y organizaciones opositoras.
Ese mismo día, autoridades estadounidenses anunciaron cargos formales contra Raúl Castro y otros cinco militares cubanos por el derribo de dos avionetas civiles de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996, hecho en el que murieron Armando Alejandre Jr., Carlos Costa, Mario de la Peña y Pablo Morales.
En su declaración, la Brigada 2506 describió la situación actual de Cuba como una de las etapas “más dolorosas y críticas” de su historia reciente, marcada —según expresaron— por la escasez, los apagones, la falta de libertades y la represión política.
La organización sostuvo además que la crisis de la isla no puede resolverse mediante reformas parciales ni cambios controlados desde el propio sistema político cubano.
“El futuro de Cuba exige un cambio total”, señalaron los excombatientes y dirigentes presentes en el acto, quienes también defendieron una eventual transición basada en la Constitución de 1940 y en los principios contemplados en la Ley Helms-Burton.
Durante la actividad, varios participantes insistieron en que la acusación contra Raúl Castro tiene un importante valor político y simbólico para las familias de las víctimas y para sectores del exilio cubano que durante décadas reclamaron responsabilidades por el derribo de las avionetas.
Entre los asistentes estuvo Paul Renner, expresidente de la Cámara de Representantes de Florida, quien afirmó que la imputación representa un avance hacia la justicia después de años de espera.
También participaron representantes de organizaciones del exilio y partidos opositores, quienes consideraron que la responsabilidad por los hechos de 1996 no recae únicamente sobre Raúl Castro, sino sobre el aparato político y militar cubano de la época.
La Brigada 2506 aprovechó además el acto para pedir al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio que mantengan la presión política y diplomática sobre La Habana.
En el comunicado también se mencionó la preocupación por la presencia en Cuba de aliados estratégicos de gobiernos como Rusia, China e Irán, a los que algunos participantes describieron como amenazas para la seguridad regional.
Por su parte, el gobierno cubano rechazó la acusación estadounidense y calificó el proceso como una acción política sin fundamento jurídico. Miguel Díaz-Canel defendió públicamente a Raúl Castro y sostuvo que el derribo de las aeronaves constituyó un acto de legítima defensa, una versión que históricamente ha sido cuestionada por organismos y tribunales internacionales.
Debido a la ausencia de un tratado de extradición entre Cuba y Estados Unidos, y considerando además la edad de Raúl Castro, analistas consideran improbable que el proceso derive en una comparecencia judicial efectiva del exmandatario cubano ante tribunales estadounidenses.
Aun así, para sectores del exilio, la acusación representa un reconocimiento oficial a décadas de denuncias y reclamos de justicia relacionados con uno de los episodios más tensos en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos durante los años noventa.
Fuentes: Publicación de Martí Noticias y CiberCuba
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