El primer ministro cubano Manuel Marrero Cruz volvió a defender esta semana la necesidad de impulsar transformaciones dentro del país, aunque dejó claro que esos cambios no incluirán modificaciones al sistema socialista ni a los principios políticos del Partido Comunista.
Las declaraciones fueron realizadas durante reuniones oficiales y actividades públicas recientes, en las que el dirigente insistió en que el gobierno busca nuevas formas de enfrentar la crisis económica y social que atraviesa la isla.
Desde inicios de año, Marrero ha reiterado la necesidad de un “cambio de mentalidad” dentro de las estructuras estatales y administrativas, reconociendo que las medidas económicas aplicadas hasta ahora no han producido los resultados esperados.
En enero, durante una reunión del Consejo de Ministros, admitió que el país necesitaba actuar de manera diferente ante el deterioro económico y pidió evitar la normalización de la crisis.
Sin embargo, el propio primer ministro marcó límites claros sobre el alcance de esas transformaciones al afirmar que no se modificarán las “raíces fundacionales” de la Revolución ni el modelo socialista cubano.
Entre las medidas promovidas por el gobierno figura la descentralización de determinadas decisiones económicas hacia los municipios, incluyendo la aprobación de algunos actores económicos estatales y privados, con la intención de otorgar más responsabilidades a los gobiernos locales.
Además, el Consejo de Ministros aprobó recientemente el Programa Económico y Social para 2026, enfocado en reducir gastos, aumentar ingresos y fortalecer el control presupuestario, aunque sin anunciar reformas estructurales profundas o aperturas significativas al mercado.
Marrero también reconoció retrasos en programas gubernamentales como el de viviendas modulares y atribuyó parte de las dificultades económicas a factores externos, entre ellos las sanciones estadounidenses y las limitaciones energéticas que enfrenta el país.
Sus declaraciones coinciden con uno de los momentos más complejos para Cuba en los últimos años, marcado por apagones prolongados, escasez de alimentos y combustibles, así como protestas y crecientes muestras de descontento social en varias provincias.
En paralelo, el primer ministro salió públicamente en defensa de Raúl Castro tras la acusación presentada en Estados Unidos por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
Marrero calificó la acusación como una provocación política y respaldó la posición oficial cubana de que la actuación de la isla respondió a un acto de legítima defensa.
El contraste entre el discurso gubernamental sobre cambios y la persistencia de la crisis económica y energética continúa alimentando el debate entre quienes consideran insuficientas las medidas adoptadas por las autoridades cubanas frente al deterioro de las condiciones de vida en el país.
Fuentes: Publicación de Canal Caribe y CiberCuba
Ruta de 13 puntos para la reconstrucción de Cuba tras una eventual transición política
Hace 22 horas
Tahimí Alvariño evita hablar sobre Katapulk y revive la polémica tras entrevista reciente
Hace 1 día
“Raúl, el hijo y el nieto saben que se les acabó el tiempo”: María Elvira Salazar (Video)
Hace 1 día