Un analista militar estadounidense afirmó que el despliegue del portaaviones "USS Gerald Ford" no apunta a una invasión, sino a una estrategia de presión extrema para proyectar fuerza sobre Cuba y empujar al régimen hacia una negociación política.
El coronel en retiro y analista militar estadounidense Eric Rojo aseguró que la política de Washington hacia Cuba atraviesa una fase de máxima presión estratégica, en la que el despliegue de grandes activos navales, como el portaaviones "USS Gerald R. Ford", busca enviar un mensaje directo al gobierno de La Habana sin necesidad de una intervención militar terrestre.
Rojo explicó que la estrategia de la actual administración estadounidense consiste en “colocar una sombra muy grande sobre Cuba”, utilizando la presencia militar como herramienta de disuasión y presión política para forzar un cambio en la isla mediante negociación, y no mediante una invasión.
El "USS Gerald Ford", considerado el portaaviones más avanzado de la Armada de Estados Unidos, regresó recientemente a su base en Norfolk tras un despliegue prolongado de 326 días, el más extenso desde la guerra de Vietnam. El buque operó en distintas regiones estratégicas, incluyendo el Mediterráneo, el Caribe y zonas cercanas a Oriente Medio, lo que ha reforzado su papel como instrumento de proyección global de poder.
Según el análisis de Rojo, el buque podría ser reactivado en un corto plazo si la situación lo requiere, con capacidad de llegar al área del Caribe en cuestión de días. Sin embargo, descartó que exista un escenario realista de invasión militar a Cuba, insistiendo en que el objetivo principal es político y no bélico.
“La idea no es invadir, sino presionar hasta que haya un cambio en el sistema”, explicó el coronel, quien considera que la estrategia de Washington busca aumentar el costo político del mantenimiento del statu quo en la isla.
El analista también vinculó esta política con declaraciones recientes del presidente Donald Trump, quien ha mencionado en distintas ocasiones la posibilidad de desplegar unidades navales avanzadas en el Caribe como señal de fuerza frente al gobierno cubano. Estas expresiones han sido interpretadas por expertos como parte de una doctrina de presión directa en el hemisferio occidental.
En paralelo, la visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana ha sido vista por observadores internacionales como un gesto de advertencia diplomática en medio de un endurecimiento del discurso estadounidense hacia el gobierno cubano.
Rojo advirtió además que el régimen en La Habana es consciente de las consecuencias de no abrir un proceso de negociación, comparando la situación con otros escenarios regionales donde Estados Unidos ha incrementado la presión sobre gobiernos aliados de Rusia.
El "USS Gerald Ford", con más de 4.500 tripulantes y capacidad para operar decenas de aeronaves, representa el núcleo de la superioridad naval estadounidense y, según el análisis, su sola presencia o movilización funciona como un mensaje estratégico de alto impacto en el Caribe.
En este contexto, la tensión entre Washington y La Habana se mantiene elevada, con un escenario donde la demostración militar sustituye, por ahora, cualquier acción directa en territorio cubano.
Fuente: NTN 24
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