El dictador cubano Miguel Díaz-Canel anunció un nuevo plan para “redimensionar” el aparato estatal, en medio de una profunda crisis económica y social que sigue deteriorando la vida en la isla.
Durante una entrevista con el medio ruso RT, el mandatario aseguró que su administración trabaja en una reorganización que incluiría la reducción de ministerios, la eliminación de estructuras intermedias y ajustes en empresas estatales. Según dijo, el objetivo es disminuir la burocracia y hacer más “eficiente” la gestión pública.
Sin embargo, el anuncio llega en un contexto marcado por apagones prolongados, escasez de combustible, falta de alimentos y un sistema productivo prácticamente paralizado, lo que pone en duda la efectividad de nuevas reformas dentro de un modelo que ha demostrado ser incapaz de responder a las necesidades básicas de la población.
Díaz-Canel explicó que el plan contempla fusionar organismos y reducir el tamaño de algunas empresas estatales consideradas demasiado grandes, además de revisar las funciones de las instituciones del Estado. También mencionó la intención de otorgar mayor autonomía a los municipios, una promesa recurrente que hasta ahora no se ha traducido en cambios reales.
“El objetivo es tener estructuras más dinámicas”, afirmó el gobernante, sin ofrecer detalles concretos sobre cómo estas medidas impactarán en la vida de los ciudadanos o en la productividad del país.
El proyecto, según reconoció, aún se encuentra en fase de estudio, lo que refleja la falta de claridad y planificación en medio de una crisis que exige soluciones urgentes. Mientras tanto, los problemas estructurales continúan agravándose, afectando todos los sectores de la economía.
Este tipo de anuncios no es nuevo. A lo largo de los años, el régimen ha impulsado múltiples procesos de “reordenamiento” sin lograr resultados sostenibles. La excesiva centralización, la falta de incentivos y el control estatal sobre la economía siguen siendo factores clave que limitan cualquier intento de transformación.
A la par, el gobierno insiste en responsabilizar a factores externos por la situación del país, mientras evita reconocer el peso de la ineficiencia interna y la falta de reformas profundas.
El anuncio coincide además con recientes contactos entre funcionarios de Estados Unidos y representantes del régimen en La Habana, en los que se abordaron temas como la conectividad y la situación económica. A pesar de ello, el panorama político sigue sin cambios significativos.
(Con información de Cubanet)
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