El actor cubano Luis Alberto García ha ofrecido una de las declaraciones más sinceras, humanas y valientes tras las recientes protestas que sacudieron varias provincias de Cuba. Con palabras cargadas de dolor y verdad, García hace un llamado a la empatía y al reconocimiento del hartazgo de un pueblo que no vive, apenas sobrevive.
“Simplemente están expresando sus NO VIDAS”, dice, con una crudeza que cala. Y es que en un país donde falta el agua, la electricidad, el alimento y hasta la esperanza, hablar de calidad de vida resulta casi un chiste cruel.
El actor, conocido por su cercanía con la realidad cubana, denuncia sin rodeos el abandono del “campo”, las privaciones diarias y el cinismo de un sistema que continúa construyendo hoteles mientras sus ciudadanos recorren kilómetros para poder beber agua o cocinar un plato de comida.
En un texto compartido en redes sociales, García lanza preguntas que miles de cubanos se hacen a diario: ¿cómo duerme quien trabaja de noche con 35 grados, sin electricidad, rodeado de mosquitos? ¿Cómo vive quien lleva nueve días sin agua potable? La respuesta está implícita: no se vive, se resiste.
Además, hace una crítica directa al aparato mediático del país. Mientras la prensa oficial promete "renovarse", la realidad de las protestas en el oriente cubano solo se conoce por redes sociales.
"Cada vez es más difícil creerles", sentencia. Y con razón. Cuando se limita el periodismo investigativo, se oculta la verdad y se alimenta el desencanto.
García no habla desde el resentimiento, sino desde la empatía. Aclara que su apoyo no es solo para los que viven en La Habana o los que están fuera del país. Es un abrazo colectivo, para todos los cubanos, especialmente aquellos que gritan con civismo desde el interior de la Isla.
“La violencia está en las verdades que tiran al aire y en la apretadera que les están aplicando”, afirma con fuerza.
Tal vez una de las frases más poderosas de su declaración es: “No son contrarrevolucionarios los que protestan. Desechen de una vez esa falacia que siempre esgrimen”. Porque el deseo de vivir con dignidad no es subversivo, es humano.
Luis Alberto García utiliza su voz para amplificar el clamor de un pueblo agotado. No es política, es realidad. Y su mensaje resuena porque no habla de ideologías, sino de necesidades básicas que, en pleno 2025, siguen siendo negadas a millones de cubanos.
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