El sistema de transporte en Cuba enfrenta su peor momento en décadas, con rutas suspendidas, escasez de combustible y un parque automotor obsoleto. A pesar de los anuncios del ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, sobre microbuses eléctricos, triciclos y estaciones de carga solar, la movilidad diaria sigue siendo limitada y costosa para los ciudadanos, mientras sectores como la salud y la educación especial se ven directamente afectados.
El transporte de pasajeros en Cuba atraviesa una crisis histórica, marcada por la paralización de rutas urbanas e interprovinciales, escasez de combustible y deterioro de la infraestructura y del parque automotor. Según reporta CiberCuba, entre enero y septiembre de 2025 el transporte estatal se desplomó un 93 %, evidenciando el colapso de los servicios de ómnibus y trenes a nivel nacional (CiberCuba).
El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, reconoció durante la Mesa Redonda las dificultades del sector, atribuyéndolas parcialmente al “cerco energético” impuesto por Estados Unidos. Sin embargo, también admitió problemas internos persistentes, como la falta de lubricantes, piezas de repuesto y baja disponibilidad técnica, que limitan la operación cotidiana del sistema.
Ante esta situación, el gobierno ha implementado medidas de corto plazo: el uso de “medibuses” para trasladar a estudiantes y pacientes, reorganización de triciclos eléctricos y contratación de actores privados en rutas locales. Además, se anunció el ensamblaje de microbuses y carros fúnebres, la entrega de triciclos eléctricos en municipios, y la adquisición de ómnibus eléctricos con estaciones de carga solar, aunque estas iniciativas aún no han impactado significativamente la movilidad diaria de la población.
La escasez afecta especialmente a zonas como Ciego de Ávila, donde de 135 rutas operan apenas dos, y Las Tunas, con cancelaciones casi totales de viajes interprovinciales. En La Habana, por falta de combustible, se han suspendido temporalmente rutas urbanas, dejando a miles de personas obligadas a caminar largas distancias o depender de un mercado informal de transporte, con precios que representan buena parte del salario mensual.
La crisis repercute directamente en sectores críticos como la salud y la educación: más de 12,800 estudiantes de escuelas especiales y cerca de 2,900 pacientes de hemodiálisis dependen de servicios prioritarios, cuya continuidad se ve amenazada por la falta de transporte disponible.
Analistas coinciden en que el deterioro del transporte no se debe únicamente a factores externos, sino a décadas de falta de mantenimiento, planificación insuficiente y obsolescencia de la flota. Mientras el gobierno promete soluciones estructurales, la realidad cotidiana muestra paradas llenas y carreteras vacías, donde moverse sigue siendo un desafío diario para la mayoría de los cubanos.
Fuentes: CiberCuba – “Transporte en Cuba se hunde cada día más” Enlace
Cubadebate – Cobertura oficial de declaraciones del ministro de Transporte Eduardo Rodríguez Dávila Enlace
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