Denuncias reportadas en redes sociales desde Santiago de Cuba indican que presuntamente los inspectores estuvieron imponiendo multas exorbitantes a los cuentapropistas en los kioskos y puntos de venta de cerveza dispensada, exigiendo sobornos para evitar sanciones.
Los inspectores "no quieren irse en blanco", según algunos denunciantes.
Varios vendedores han compartido sus experiencias, describiendo cómo los inspectores imponen multas de hasta 8,000 pesos por infracciones mínimas. Un cuentapropista en el Distrito José Martí expresó: "Nos dijeron que le dejáramos caer algo para que ellos se hicieran los de la vista gorda".
En un post del periodista independiente Yosmany Mayeta, que incluye un video, se puede observar a los inspectores aplicando medidas a los vendedores en horario nocturno, generando paradas en las ventas y molestias entre la población que quería adquirir productos. La situación ha provocado indignación y reclamos de justicia entre los afectados.
Este incidente destaca la corrupción dentro del sistema de inspección estatal, afectando tanto a los pequeños empresarios como a los ciudadanos que desean disfrutar del carnaval sin interrupciones ni abusos.
El gobierno está incrementando el control sobre los cuentapropistas, aunque niega que exista una cruzada contra los negocios privados.
Hace pocas semanas, el primer ministro Manuel Marrero Cruz solicitó a los actores no estatales pensar menos en sus ganancias y contribuir más a la sociedad. "No estamos para cerrarlos", dijo, pero insistió en que no permitirán el enriquecimiento desmedido.
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