Un nuevo ataque a gran escala de Rusia contra Ucrania dejó al menos 10 fallecidos, cientos de drones y decenas de misiles lanzados durante la madrugada, además de daños de gran impacto simbólico tras el incendio registrado en la Catedral de la Dormición del histórico Monasterio de las Cuevas de Kyiv, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El bombardeo, descrito por autoridades ucranianas como uno de los más intensos de las últimas semanas, afectó también infraestructuras civiles en varias regiones del país, mientras Kiev denunció un patrón de ataques dirigidos contra objetivos urbanos y culturales.
Las autoridades ucranianas informaron que Rusia lanzó un ataque coordinado con aproximadamente 70 misiles y más de 600 drones contra diferentes puntos del territorio ucraniano durante la noche. La ofensiva tuvo como uno de sus principales focos la capital, Kyiv, donde se registraron explosiones, incendios y daños en múltiples zonas residenciales.
Uno de los episodios más graves fue el incendio en la Catedral de la Dormición, dentro del complejo del Monasterio de las Cuevas de Kyiv, uno de los lugares religiosos más antiguos y emblemáticos de Europa del Este, fundado en el siglo XI. El fuego afectó parte de la estructura del templo, lo que generó una rápida intervención de los servicios de emergencia, que lograron controlar las llamas tras varias horas de trabajo.
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski calificó el ataque como un golpe directo contra la historia y la identidad cultural del país, mientras equipos de rescate confirmaban víctimas mortales en distintas regiones. En Kyiv, al menos cinco personas perdieron la vida y decenas resultaron heridas, algunas de ellas de gravedad.
En otras ciudades como Járkov y Dnipro también se reportaron impactos. En Járkov, equipos de emergencia fueron alcanzados durante labores de rescate tras un segundo bombardeo, lo que elevó el número de víctimas entre personal civil y funcionarios locales. En Dnipro, los ataques dañaron una estación ferroviaria, instalaciones educativas y zonas industriales.
La Fuerza Aérea de Ucrania aseguró haber interceptado la mayoría de los drones y una parte significativa de los misiles, aunque reconoció dificultades frente a proyectiles balísticos de mayor velocidad. Pese a la defensa aérea, varios impactos lograron atravesar las defensas y causar daños en infraestructuras críticas.
Rusia, por su parte, negó haber dirigido ataques contra el complejo religioso y atribuyó los daños a sistemas de defensa ucranianos, una versión que Kyiv rechaza y que no ha podido ser verificada de forma independiente por organismos internacionales.
El ataque ha generado una ola de condena diplomática. Representantes de la Unión Europea, Francia y otros países calificaron la ofensiva como una violación grave del derecho internacional, especialmente por el impacto en un patrimonio cultural reconocido globalmente. Paralelamente, la UNESCO ha sido instada a evaluar los daños sufridos por el complejo histórico.
La escalada ocurre en un contexto de estancamiento en varios frentes del conflicto, mientras continúan los llamados internacionales a un alto el fuego sin avances concretos en las negociaciones.
Fuentes: Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський
Foto: Ukrainian Culture Ministry/Handout/REUTERS
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