El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, comienza a consolidarse como una de las figuras más influyentes dentro del Partido Republicano de cara a las elecciones presidenciales de 2028, en un escenario que también incluye al vicepresidente JD Vance. Rubio, senador por Florida durante más de una década y actual jefe de la diplomacia estadounidense, es uno de los políticos cubanoamericanos más relevantes de Washington. Su creciente protagonismo refleja, además, la influencia política que ha adquirido la comunidad cubanoamericana en el mapa electoral estadounidense.
De acuerdo con un reportaje de NBC News, el expresidente Donald Trump ha consultado en privado con aliados, donantes y figuras cercanas sobre sus preferencias para la candidatura republicana en 2028. En una reunión celebrada en su residencia de Mar-a-Lago, Florida, el presidente preguntó a un grupo de unos 25 donantes republicanos sobre sus preferencias, y la mayoría expresó apoyo hacia Rubio. Aunque algunas fuentes señalaron que el apoyo se dividía entre Rubio y Vance, el episodio refleja que Trump ya contempla su eventual sucesión política, y que su opinión podría resultar decisiva en las primarias del partido.
El contexto en el que se produjo la conversación no es menor. Mar-a-Lago se ha convertido en un centro político clave del trumpismo, un punto de encuentro habitual de empresarios, donantes y figuras políticas, incluidos numerosos cubanoamericanos de Florida, uno de los estados más estratégicos en las elecciones presidenciales. En ciclos anteriores, el voto cubanoamericano ha sido determinante en las victorias republicanas, incluido el triunfo de Trump, lo que refuerza la importancia de Rubio como figura representativa de esta comunidad.
El perfil de Rubio también se ha visto fortalecido por su rol central en la política exterior estadounidense, participando en decisiones sobre conflictos internacionales, incluida la crisis con Irán y ataques coordinados con Israel. Su capacidad para acumular influencia sin generar grandes conflictos internos ha consolidado su imagen como un líder diplomático y pragmático dentro del Partido Republicano, contrastando con el estilo más confrontativo del vicepresidente Vance.
Su trayectoria política, que incluye años en el Senado y ahora la conducción de la política exterior, le ha permitido establecer relaciones sólidas con aliados internacionales y con figuras influyentes tanto en su partido como entre demócratas, lo que lo proyecta como un candidato fuerte y con amplio respaldo para 2028.
Fuentes: NBC News y Washington Examiner
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