Mientras millones de cubanos enfrentan apagones diarios, escasez de alimentos, falta de agua potable y un transporte público prácticamente colapsado, la llamada “no primera dama” vuelve a estar en el centro de la polémica tras aparecer en televisión nacional exhibiendo accesorios de lujo valorados en cientos de euros.
En su más reciente aparición pública, usuarios en redes sociales señalaron que lucía unas gafas valoradas en aproximadamente 290 euros, una cifra que para cualquier cubano promedio resulta inalcanzable. En un país donde el salario mensual no cubre necesidades básicas —cuando estas pueden encontrarse— la imagen generó indignación inmediata.
No es la primera vez que surgen críticas por el estilo de vida que proyecta. En eventos oficiales y transmisiones públicas, ya había mostrado prendas, accesorios y atuendos que muchos califican como “desconectados de la realidad nacional”. Vestuarios de marca, maquillaje profesional, joyería llamativa y una puesta en escena cuidadosamente producida contrastan con la cotidianidad del cubano de a pie que hace largas colas para conseguir alimentos o depende de la suerte para tener electricidad algunas horas al día.
Las redes sociales estallaron nuevamente. Comentarios de ciudadanos dentro y fuera de la Isla cuestionan cómo es posible sostener ese nivel de exposición pública de lujos mientras hospitales reportan carencias de insumos, escuelas enfrentan deterioro estructural y familias enteras sobreviven gracias a remesas.
A esto se suma otro punto que genera controversia: su hijo Manuel Anido Cuesta, graduado de Derecho, fungía como asesor de la presidencia antes de vivir en Madrid, acompañando a su padrastro, el presidente Miguel Díaz-Canel, en viajes oficiales, lo que pone de manifiesto el nepotismo de la cúpula gobernante.
El hijo de la "machi" reside en Madrid, donde estudia y trabaja. Para muchos críticos, resulta imposible no establecer un contraste entre las oportunidades que disfruta en el extranjero y la realidad de miles de jóvenes cubanos que no tienen ni cómo llegar a sus centros de estudios. La narrativa que circula en redes insiste en que ese estilo de vida, tanto dentro como fuera de Cuba, se sostiene en un sistema financiado por el esfuerzo y las limitaciones del pueblo.
La indignación no radica únicamente en el precio de un bolso, unas gafas o un vestido de marca. El debate es más profundo: se trata del simbolismo. En un contexto de crisis económica prolongada, cada imagen pública se interpreta como un mensaje. Y para muchos ciudadanos, ese mensaje parece transmitir distancia, privilegio y falta de empatía frente a la situación nacional.
Mientras tanto, la población continúa lidiando con apagones, inflación, escasez y salarios insuficientes. La pregunta que se repite en la calle y en redes es clara: ¿es momento de exhibir lujos cuando el país atraviesa una de sus etapas más difíciles?
El contraste, más que el accesorio, es lo que hoy alimenta la controversia.
Fuente: La Kinkalla TV
Primer Ministro de Jamaica urge acción colectiva de CARICOM sobre la situación de Cuba
Hace 21 horas
Mike Hammer en TV cubana genera impacto contrario al intento de desacreditarlo (Video)
Hace 22 horas
Banco Popular de Ahorro implementa cambios permanentes en los límites de Transfermóvil
Hace 21 horas
María Elvira Salazar exige investigación independiente tras tiroteo en aguas cubanas
Hace 31 minutos