Mientras el sistema de transporte público en Cuba enfrenta una crisis severa con servicios reducidos o nulos y falta de combustible, en el Aeropuerto Internacional "José Martí" de La Habana emerge un servicio puntual de traslado en divisas para viajeros internacionales, evidenciando desigualdades en el acceso a la movilidad.
Contrasta el colapso general del transporte público en Cuba con la existencia de opciones limitadas y poco accesibles destinadas a viajeros que llegan con divisas, lo que refleja desigualdades económicas y fallas estructurales en el sistema.
El transporte público en Cuba atraviesa una de las crisis más profundas de las últimas décadas. La reducción drástica de rutas, la baja frecuencia de trenes y la escasez extrema de combustible han limitado la movilidad cotidiana de millones de personas en todo el país. Sin embargo, en medio de este panorama, ha salido a la luz la existencia de una alternativa puntual en el Aeropuerto Internacional "José Martí" de La Habana, dirigida principalmente a viajeros internacionales que disponen de divisas y se quedan en la capital.
Según testimonios difundidos en redes sociales, un ómnibus ofrece traslados desde el aeropuerto hacia zonas céntricas de la capital por un costo de cinco dólares. Este servicio, no obstante, no forma parte de una red oficial ampliamente divulgada ni garantiza disponibilidad constante. Usuarios señalan que su funcionamiento es irregular y que, en muchos casos, la información sobre su existencia es prácticamente inexistente dentro de las instalaciones aeroportuarias.
El contraste entre esta opción y la situación general del transporte en el país ha generado críticas aunque el propio servicio al visitante pudiera ser inestable aunque mejor con tener que llegar y no disponer de nada en qué trasladarte o estar obligado a pagar cifras extrordinarias por un viaje sencillo.
Un ejemplo ilustra esta situación. Un viajero que arribó a La Habana en un vuelo nocturno relató que encontró el ómnibus cerca de la terminal y logró trasladarse hasta el centro de la ciudad en menos de una hora por cinco dólares. Desde allí, completó su trayecto en un bicitaxi por el equivalente a un dólar. En comparación, los taxis privados disponibles en el aeropuerto cobraban entre 50 y 70 dólares por el mismo recorrido, lo que evidencia una fuerte disparidad en los precios y en el acceso a opciones de transporte.
Sin embargo, otros testimonios contradicen la idea de que este servicio sea una solución real. Algunos usuarios afirman que el autobús no siempre está disponible o que solo opera en determinadas terminales, lo que lo convierte en una alternativa incierta. Esta falta de consistencia refuerza la percepción de desorganización y desigualdad en el sistema.
El propio gobierno ha reconocido el deterioro del transporte público. Entre las causas señaladas se encuentran la escasez de combustible, problemas técnicos, falta de mantenimiento e infraestructura envejecida. Como consecuencia, los ómnibus nacionales operan con frecuencias mínimas y los trenes circulan de forma muy limitada.
Aunque las autoridades han anunciado planes para incorporar nuevos vehículos, incluidos eléctricos, y mejorar la infraestructura, estos proyectos aún no se traducen en soluciones concretas para la población. En este contexto, la existencia de servicios puntuales en divisas para viajeros resalta una brecha creciente entre quienes pueden pagar alternativas más costosas y quienes dependen de un sistema público cada vez más deteriorado.
Fuentes:
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