Juani Santos, reconocido como el primer hombre trans en Cuba en acceder a una cirugía de reafirmación de género financiada por el Estado, falleció a los 76 años. Su historia marcó un antes y un después en la visibilidad de las personas trans en la Isla, tras décadas de discriminación, silencios y lucha por el reconocimiento de su identidad.
La comunidad LGBTI cubana despide a una de sus figuras más simbólicas. Juani Santos, considerado el primer hombre trans en Cuba que logró someterse a una cirugía de reafirmación de género con apoyo estatal, murió a los 76 años dejando una historia de perseverancia que trascendió fronteras.
La noticia fue dada a conocer por Francisco Rodríguez Cruz, vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba y activista por los derechos sexuales, quien recordó a Santos como un hombre “trabajador, sencillo y sabio”. A través de un mensaje publicado en redes sociales, destacó la valentía con la que Juani enfrentó durante décadas la incomprensión social y familiar para defender su identidad.
Natural de Matanzas, Juani vivió gran parte de su vida en medio de prejuicios y exclusión. Desde muy pequeño, según contó en entrevistas, tenía la certeza de que era un niño, aunque había nacido biológicamente mujer. Sin embargo, en una sociedad marcada por la intolerancia hacia las diversidades sexuales y de género, su proceso estuvo lleno de obstáculos.
No fue hasta los 61 años cuando pudo acceder a la cirugía de reafirmación genital, un procedimiento realizado en Cuba con apoyo de especialistas belgas y financiamiento estatal. Para entonces, habían pasado cerca de cuatro décadas desde que fuera diagnosticado como una persona transgénero.
Tras la operación, Juani se convirtió en símbolo de esperanza para muchas personas trans en la Isla. En una entrevista concedida a CNN, expresó que nunca se sintió “un extraterrestre ni un delincuente”, sino una persona que sufría por la contradicción entre su cuerpo y su identidad.
Uno de los recuerdos más compartidos tras conocerse su muerte fue el relatado por Rodríguez Cruz, quien evocó la emoción de Juani al poder usar un urinario masculino durante una jornada contra la homofobia y la transfobia. Para él, aquel gesto cotidiano resumía la conquista personal por la que había luchado toda su vida.
Amigos, activistas y antiguos compañeros de trabajo también lo recordaron como un hombre humilde, afable y perseverante. Su legado permanece ligado a una etapa de cambios en Cuba respecto a los derechos de las personas trans, aunque marcada todavía por desafíos y deudas sociales pendientes.
Fuente: Francisco Rodríguez Cruz
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