El mercado laboral de Estados Unidos mostró un leve repunte en el número de vacantes durante enero, aunque los datos reflejan que la contratación continúa debilitándose en medio de la incertidumbre económica y política.
De acuerdo con cifras divulgadas por el Departamento de Trabajo, las ofertas de empleo alcanzaron los 6,95 millones en enero, una cifra superior a los 6,55 millones registrados en diciembre y también por encima de lo que esperaban los analistas. Aun así, el incremento no significa que las empresas estén contratando con mayor dinamismo.
Los datos indican que, aunque hay más puestos anunciados, muchas compañías están siendo cautelosas al momento de sumar nuevos empleados. Esto se refleja en un ritmo de contratación que se mantiene débil y en una caída moderada del número de trabajadores que deciden renunciar voluntariamente a sus empleos, un indicador que suele medir la confianza de los trabajadores en encontrar mejores oportunidades.
Durante el auge económico que siguió a la pandemia de COVID-19, el mercado laboral estadounidense llegó a registrar 12,3 millones de vacantes en marzo de 2022, un récord histórico impulsado por la reapertura de la economía y la fuerte demanda de trabajadores. Sin embargo, desde entonces la situación ha cambiado de manera notable.
En los últimos meses, los empleadores han reducido el ritmo de contratación. Solo el mes pasado se perdieron alrededor de 92.000 empleos, mientras que a lo largo de 2025 la economía estadounidense apenas generó menos de 10.000 puestos de trabajo mensuales, un ritmo particularmente bajo si se compara con otros periodos de expansión económica.
Diversos factores están influyendo en este enfriamiento. Entre ellos destacan los efectos prolongados de las altas tasas de interés, que encarecen el financiamiento para empresas y consumidores, así como la incertidumbre en torno a políticas económicas impulsadas por el presidente Donald Trump.
Al mismo tiempo, el avance de la inteligencia artificial comienza a transformar el mercado laboral en múltiples sectores, lo que podría estar llevando a algunas empresas a replantear sus planes de contratación.
A pesar de este escenario, la economía estadounidense ha mostrado cierta capacidad de resistencia. Incluso en medio de políticas comerciales más agresivas, como nuevos aranceles a las importaciones, y de medidas migratorias más estrictas, la actividad económica no ha sufrido un colapso.
No obstante, los datos más recientes del Departamento de Comercio apuntan a una desaceleración significativa del crecimiento. En el último trimestre de 2025, la economía de Estados Unidos creció apenas 0,7%, una cifra muy inferior al sólido 4,4% registrado en el tercer trimestre del mismo año.
La incertidumbre internacional también pesa sobre las perspectivas económicas. El conflicto militar en Irán ha generado preocupación en los mercados y podría afectar el comercio global y los precios de la energía.
Para muchos economistas, el principal problema actual no es una ola de despidos, sino la falta de nuevas contrataciones.
Heather Long, economista jefe de Navy Federal Credit Union, señaló que aunque el aumento de vacantes es una señal positiva, la realidad es que las empresas siguen sin contratar con fuerza.
“Las ofertas de empleo subieron, pero las compañías no están contratando mucho. Estados Unidos atraviesa una especie de recesión de contratación”, explicó.
Según la especialista, la relativa estabilidad en los despidos es una de las pocas señales alentadoras. Sin embargo, advirtió que quienes buscan empleo podrían enfrentar meses complicados, especialmente en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y cambios tecnológicos acelerados.
(Con información de AP)
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