El Arzobispo de Santiago de Cuba monseñor Dionisio García Ibáñez compartió en redes sociales una conmovedora oración en la que pidió consuelo y fortaleza para el pueblo cubano en medio de las adversidades actuales. En su plegaria, publicada en Facebook, la institución agradeció la presencia de Jesús en las familias, en los vecinos solidarios y en aquellos que sirven desinteresadamente a los demás, resaltando el amor y la fe como motores para enfrentar los tiempos difíciles.
La oración destacó las luchas cotidianas de las madres que buscan alimentar a sus hijos, de quienes no cesan en la búsqueda de medicinas para los enfermos y de los familiares de presos que sueñan con su regreso. Recordó a quienes lloran la emigración de seres queridos, a las víctimas de violencia y robo y a aquellos que enfrentan carencias materiales y espirituales (prácticamente toda la población cubana).
El Arzobispo hizo un llamado a la unidad, pidiendo al Espíritu Santo que inspire a todos los cubanos a vivir en armonía, respetando las diferencias y a encontrar soluciones conjuntas que conduzcan a la paz y el bienestar. Enfatizó en la importancia de trabajar juntos para alcanzar una vida digna en todos los aspectos: "Nacer en paz, trabajar en paz, comer en paz, morir en paz".
En su mensaje, también invocó a la Virgen de la Caridad del Cobre, pidiendo su intercesión y recordando su rol como Madre protectora de los cubanos. Con palabras de fe y esperanza, instó a no tener miedo y a confiar en que, con la ayuda divina, es posible superar las adversidades que afectan al país. Esta plegaria llega en un momento crítico para Cuba, donde las dificultades económicas y sociales han afectado profundamente la vida de su población.
Las palabras del Arzobispo buscan consolar y fortalecer la fe de los creyentes, ofreciendo una luz de esperanza en medio de la incertidumbre. Recientemente y ante los pies de la Virgen de la Caridad del Cobre, el arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Dionisio García Ibáñez, suplicó por las personas en el país que sufren las consecuencias de la emigración.
“A los trabajadores que intentan brindar a sus seres queridos una casa digna; a los que lloran la emigración de esposos, hijos, nietos, amigos”, expresó García durante una oración de súplica, según publicó el Arzobispado de Santiago de Cuba en Facebook.
Los rezos del Arzobispo nada tienen que ver con la viril postura del padre camagüeyano Alberto Reyes Pías que sí pone nombre y apellidos a lo que rodea al cubano de a pie en este difícil momentos. Es bueno rezar, es bueno confiar, es bueno creer...¡pero también, y fundamentalmente, es bueno HACER! Si el pueblo cubano va a sentarse a esperar por oraciones, por muy esperanzadoras que sean, no va a salir del atolladero que en el que está.
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