En un acto de marcada audacia política, un cartel con un mensaje explícito contra el régimen castrista apareció pintado en un muro del municipio de Boyeros, en La Habana, provocando una movilización inmediata de fuerzas de seguridad en la zona. La frase plasmada en la pared —“Confiamos en Donald Trump, Marco Rubio, Mike Hammer”— refleja un respaldo simbólico a figuras estadounidenses conocidas por su postura crítica hacia el gobierno cubano, y se ubica a escasos metros de un Comité Militar local, un punto considerado de alta sensibilidad por la presencia de estructuras oficiales.
El grafiti se produce en un contexto de creciente tensión social y política en la Isla, donde cualquier manifestación pública, incluso a través de mensajes en paredes o calles, es rápidamente interceptada por la Seguridad del Estado y la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Según los reportes desde el lugar, oficiales del DTI, agentes de la Seguridad del Estado y efectivos de la PNR mantienen un operativo constante de vigilancia y control, con presencia física en las inmediaciones del cártel, en lo que constituye un claro ejemplo de la estrategia del régimen para limitar la difusión de expresiones disidentes.
La aparición del mensaje político resalta no solo la creatividad de quienes buscan expresar su desacuerdo con el sistema vigente, sino también la persistente represión que enfrentan los ciudadanos que se atreven a desafiar la narrativa oficial. Aunque hasta el momento no se han reportado detenciones vinculadas al hecho, la rapidez con la que las fuerzas de seguridad se desplegaron evidencia el nivel de sensibilidad del gobierno cubano frente a cualquier forma de disidencia pública, incluso simbólica.
Este tipo de acciones se ha convertido en un indicador del clima de tensión y descontento que se percibe en diferentes sectores de la sociedad cubana. Los grafitis y cárteles de este tipo funcionan como un canal de comunicación alternativo para quienes buscan transmitir sus demandas de libertad, democracia y derechos humanos, en un contexto donde los medios tradicionales están fuertemente controlados.
La comunidad internacional y los medios independientes han venido documentando estos episodios como parte de un patrón más amplio de resistencia pacífica y creatividad política, donde las paredes y espacios urbanos se transforman en lienzos de protesta y mensajes de esperanza para quienes buscan cambios en la Isla.
Fuente: La Tijera