El viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior de Cuba viajó a San Petersburgo para atraer inversiones rusas, coincidiendo con la llegada de un cargamento de petróleo que busca aliviar la escasez en la Isla, mientras su proyección política gana relevancia internacional.
Óscar Pérez‑Oliva Fraga, sobrino-nieto de Fidel y Raúl Castro y viceprimer ministro de Cuba, viajó a San Petersburgo para participar en la XXIII sesión de la Comisión Intergubernamental Cuba‑Rusia, prevista entre el 31 de marzo y el 1 de abril. Su visita tiene como objetivo principal atraer inversión extranjera y mostrar a Cuba como un destino estratégico para los negocios rusos, en medio de la grave crisis económica y energética que atraviesa el país.
Durante su estancia, Pérez‑Oliva fue recibido por el gobernador de San Petersburgo, Alexander Beglov, en el histórico edificio Smolny, sede del gobierno regional. En el encuentro, ambas partes destacaron la voluntad de ampliar la cooperación bilateral, y Beglov anunció una donación para el sistema de salud pública en Santiago de Cuba y Matanzas, reforzando la presencia rusa en sectores clave. La visita coincidió con la llegada a La Habana de un cargamento de petróleo ruso que Estados Unidos autorizó pese a las amenazas de sanciones a proveedores extranjeros.
El viaje de Pérez‑Oliva refuerza su perfil internacional y lo posiciona como una figura en ascenso dentro del aparato político cubano. Desde su promoción a viceprimer ministro en octubre de 2025, ha mantenido simultáneamente la cartera de Comercio Exterior y ha participado en foros internacionales, incluyendo el Consejo Intergubernamental Euroasiático en Shymkent, Kazajistán, donde abogó por convertir a Cuba en un hub logístico regional, apoyándose en la Zona Especial de Desarrollo Mariel.
Su protagonismo contrasta con el repliegue de la presidencia de Miguel Díaz-Canel y del primer ministro Manuel Marrero hacia la gestión interna, y con críticas abiertas de miembros de la familia Castro como Sandro Castro. Esto ha alimentado especulaciones sobre su potencial proyección política, incluso como posible sucesor dentro del esquema de poder de la cúpula castrista.
Más allá de la política interna, la visita busca mostrar que Cuba está abierta a inversión extranjera y a colaborar con socios estratégicos, ofreciendo oportunidades para proyectos conjuntos con Rusia y otros países de la Unión Económica Euroasiática. Sin embargo, la realidad económica cubana, evidenciada por la baja eficiencia de la Zona Especial de Desarrollo Mariel y la dependencia de combustibles importados, mantiene en tensión la narrativa oficial sobre su potencial como motor económico.
En este contexto, la visita de Pérez‑Oliva combina diplomacia, oportunidades comerciales y fortalecimiento de su perfil político, situándolo como un actor clave en la estrategia de Cuba para atraer inversión extranjera y enfrentar los desafíos de una crisis que afecta tanto a la población como a la gobernabilidad del país.
Fuentes: Periódico Cubano
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