CubitaNOW
x

Cubita NOW

La desgarradora imagen de un cubano que mendiga en Holguín tras ser abandonado por su familia

Redacción de CubitaNOW

Sociedad, Cuba

En las calles del Holguín, un cubano pide ayuda para comer. La historia de su vida, la ha resumido en un cartel que le acompaña.

El señor, que mendiga unas monedas, revela que algunos familiares vendieron la casa a la que llamaba hogar para irse del país, justo cuando él se encontraba cumpliendo una condena.

Al salir de la cárcel no tuvo a dónde regresar y hoy vive en la calle. “Esto lo hago para comer”, dice el cubano en una imagen que ha conmovido en redes sociales.

La foto fue compartida por el perfil TwitterHolguín, en donde aseguran que al hombre puede vérsele enfrente de la Casa de la Música de esa ciudad.

“Me jode ver cómo esta mi gente... Foto tomada frente a la Casa de la Música Holguín”, escribió el internauta que publicó la imagen.


En la foto, una persona sentada en el suelo, sostiene un cartel con el siguiente mensaje: “Estando preso mi familia vendió mi casa para irse del país. Y para mala suerte tengo un pie enfermo y no puedo trabajar. Ayúdame con lo que tenga y pueda, esto lo hago para comer. Que Dios te bendiga, vivo en el calle, no tomo. Gracias”.

Algunos cubanos confirmaron haber visto la triste escena en la ciudad de Holguín: "Lo vi el lunes cuando pasaba por el bulevard...es triste la verdad", dijo un internauta.

"Hoy mismo pasé por su lado, estás cosas parten el alma", advirtió otro usuario de Twitter.

Varios comentaron sobre la desgracia de tener una familia que te abandone de esa forma a pesar de la vida que se pueda haber llevado.

La situación de desamparo que enfrentan las personas mayores en Cuba es grave. En marzo pasado el medio independiente CubaNet, contaba cómo sobrevive un cubano de 62 años, sin salario ni jubilación en la cada vez más encarecida ciudad de La Habana.

Antonio Griñán Hernández un cubano de los considerados “de a pie” contó su vida “tras décadas de haber roto vínculos laborales con el Estado”.

Griñán decidió retirarse del trabajo estatal cuando contaba con apenas una década de vínculo en su expediente, la mitad del tiempo que el gobierno cubano exige a los hombres para poder aplicar a la jubilación con 65 años de edad. En enero de 2021, la pensión de los jubilados ascendió a un pago mínimo de 1 528 pesos (unos 12 dólares al cambio actual establecido por el Gobierno), claramente una suma insuficiente con los actuales precios en el país.

Griñán Hernández dijo estar claro que, si se jubilara, “de todas formas tendría que buscar un trabajo porque la pensión no alcanza”.

“Me fue mejor buscando naranjas y limones en el campo para venderlas y poder vivir. Años más tarde trabajé como buquenque (gestor de transporte privado) en la ruta Habana-Santiago de las Vegas”, contó el cubano de lo que ha hecho para sobrevivir los últimos años.

Luego explica que aprendió con un amigo a reparar colchones y sillas, algo que hacía en las calles, enfrentando las dificultades para obtener la materia prima. La necesidad lo llevó también a volverse tapicero de muebles y especializarse en la reparación de catres, sillones de metal o mimbre.

Por último, el hombre describe otra de sus fuentes de ingreso en un país cada vez más mísero y explica que en la actualidad la halló hurgando en la basura, literalmente. Allí encuentra piezas usadas de plomería y las revende debido al valor que han alcanzado con la inflación.

Antonio Griñán  que vive en el barrio de Jesús María, en La Habana Vieja, se dedica a reparar muebles rotos y a acumular los artículos de plomería que vende según el comportamiento de los precios. “Este codo nuevo costaba entre 50 y 60 pesos, y estaba caro. Ahora cuesta el doble”, dijo a CubaNet.

“La gente viene aquí porque si no tienen que comprar en las tiendas de dólares, si es que encuentran lo que buscan”, asegura.