El ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación y Unión Europea, José Manuel AlbaresEuropa Press
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se pronunció sobre la creciente tensión entre Washington y La Habana tras la imputación en Estados Unidos contra el exdictador Raúl Castro por el derribo de las avionetas de “Hermanos al Rescate” en 1996.
Durante declaraciones ofrecidas a medios españoles, Albares rechazó cualquier intento de utilizar la fuerza para influir en el futuro político de Cuba y aseguró que “solo el pueblo cubano puede decidir libremente su destino”.
Las declaraciones llegan después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentara cargos contra Raúl Castro por asesinato, conspiración y destrucción de aeronaves, relacionados con el derribo de dos avionetas civiles que provocó la muerte de cuatro personas, entre ellas tres ciudadanos estadounidenses.
El caso ha provocado una fuerte reacción del régimen cubano, cuyo gobernante, Miguel Díaz-Canel, acusó a la administración de Donald Trump de intentar construir un escenario que justifique una eventual agresión militar contra la Isla.
Ante ese contexto, Albares insistió en que cualquier acción internacional relacionada con Cuba debe respetar el derecho internacional, así como la soberanía y la integridad territorial del país.
“Nadie puede decidir por los cubanos”, afirmó el canciller español, quien además reiteró que el Gobierno de España rechaza “cualquier utilización de la fuerza” en América Latina.
Al mismo tiempo, el ministro reconoció la grave situación que atraviesa la población cubana y recordó que España ha respaldado declaraciones conjuntas con otros países latinoamericanos para expresar preocupación por la crisis humanitaria en la Isla.
Aunque evitó pronunciarse directamente sobre el contenido de la acusación contra Raúl Castro, Albares dejó claro que Madrid mantendrá su línea diplomática basada en la defensa de la democracia, la libertad y los derechos humanos.
A pesar de expresar preocupación por la situación humanitaria en la Isla, el Gobierno español ha evitado históricamente calificar oficialmente al régimen cubano como una dictadura. Madrid ha mantenido una política de diálogo y acercamiento con La Habana, incluso en momentos de fuerte represión política, sin asumir una postura frontal contra el sistema de partido único instaurado por los hermanos Castro hace más de seis décadas.
Diversos sectores del exilio y organizaciones defensoras de derechos humanos han criticado además la tibieza de España frente a las denuncias de violaciones de derechos fundamentales en Cuba, incluyendo la persecución contra opositores, la represión de las protestas del 11 de julio de 2021 y la existencia de centenares de presos políticos encarcelados por motivos ideológicos. Aunque autoridades españolas han realizado llamados generales al respeto de los derechos humanos, no han impulsado una condena firme contra el régimen cubano ni han encabezado iniciativas internacionales de presión por la liberación de los presos políticos en la Isla.
Fuente: El Debate
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