La administración del presidente Donald Trump estaría considerando pasar de la negociación a una acción militar en Cuba, según reporta The Atlantic. La estrategia estadounidense se centraría en tres exigencias clave: cambios en el liderazgo, compensación a propietarios de bienes expropiados y apertura a la inversión y comercio.
Funcionarios consultados por el medio aseguran que “el cambio de régimen está en marcha”, aunque la decisión final dependería del mandatario. Mientras tanto, la Armada de Estados Unidos patrulla el Caribe, tras reportes del petrolero ruso Anatoly Kolodkin, que transporta decenas de miles de toneladas de crudo aparentemente con destino a Cuba. El suministro podría ser interceptado en alta mar como parte de la estrategia estadounidense de presión sobre La Habana.
Según The Atlantic, Trump planea aprovechar las dificultades económicas de la isla para consolidar su influencia. Cuba enfrenta apagones generalizados, escasez de alimentos y combustible, y interrupciones en servicios esenciales, mientras más de un millón de personas han abandonado la isla desde la pandemia. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció públicamente la existencia de conversaciones con Washington y prometió reformas que podrían facilitar la apertura comercial, aunque persisten dudas sobre la eficacia de estas medidas.
La estrategia estadounidense también contempla acciones legales contra la cúpula política y militar de Cuba, incluyendo miembros de la familia Castro, por presuntos delitos relacionados con narcotráfico, inmigración y espionaje, según fuentes anónimas familiarizadas con la planificación. El fiscal Jason A. Reding Quinones lidera un esfuerzo interinstitucional que podría justificar cualquier intervención militar futura.
El enfoque hacia Cuba se compararía con operaciones previas en Venezuela, donde la Casa Blanca buscó influir en el liderazgo mientras mantenía intacto gran parte del aparato estatal. Funcionarios estadounidenses señalan que el objetivo sería abrir oportunidades de negocio, sin provocar un colapso completo de la isla, siguiendo un modelo similar al aplicado con Caracas.
En la isla, la crisis se hace evidente: apagones nocturnos, falta de combustible para transporte y recolección de basura, y escasez de suministros hospitalarios. La ONU advirtió sobre un posible colapso si la escasez persiste, señalando la caída de la producción agrícola y el aumento de precios de alimentos. China ha ofrecido apoyo técnico y financiero para energías renovables, aunque su implementación rápida aún es incierta.
El gobierno estadounidense también analiza la participación de donantes cubanoamericanos en la transición del liderazgo cubano, buscando figuras pragmáticas dentro del Partido Comunista con capacidad de colaborar con empresas extranjeras. Entre ellos se mencionan al primer ministro Manuel Marrero Cruz y al viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino nieto de los hermanos Castro, quienes podrían facilitar una relación comercial con Washington.
La Casa Blanca ha enfatizado la apertura de Cuba al comercio y la inversión como condición para avanzar, mientras mantiene en consideración la posibilidad de una acción militar si se perciben obstáculos insalvables. Según John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba, el plan sería una “reorganización estratégica del país” orientada al desarrollo económico, más que una liquidación del Estado.
(Con información The Atlantic)
Ruinas del Parque Lenin en La Habana muestra preocupante estado de abandono y deterioro
Hace 9 horas
Trump pospone cinco días el ataque Irán mientras Israel lanza nueva oleada sobre Teherán
Hace 1 hora