El Gobierno de China confirmó la visita oficial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Beijing del 13 al 15 de mayo de 2026, donde sostendrá un encuentro con el presidente Xi Jinping en medio de tensiones comerciales, disputas tecnológicas y diferencias geopolíticas entre ambas potencias.
El Ministerio de Exteriores de China confirmó este lunes que el presidente estadounidense Donald Trump realizará una visita de Estado a Beijing entre el 13 y el 15 de mayo de 2026, en el marco de una nueva ronda de diálogo bilateral con el mandatario chino Xi Jinping. Se trata del primer viaje de un presidente de Estados Unidos a China en casi nueve años.
La Casa Blanca informó previamente que Trump llegará a la capital china el miércoles por la noche, describiendo la visita como un acontecimiento de “gran importancia simbólica”. El encuentro se produce en un contexto de tensiones persistentes entre ambas potencias en materia comercial, tecnológica y geopolítica.
Previo a la cumbre, se desarrollará una reunión preparatoria en Corea del Sur entre el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, con el objetivo de avanzar en negociaciones económicas.
De acuerdo con la agenda oficial, el jueves 14 de mayo se realizará una ceremonia de bienvenida en la capital china, seguida de una reunión bilateral entre ambos mandatarios y un banquete oficial. El viernes 15, antes de su regreso a Estados Unidos, Trump y Xi participarán en una comida de trabajo centrada en temas económicos.
Entre los asuntos previstos en la agenda destacan posibles acuerdos en los sectores aeroespacial, agrícola y energético. Según la Casa Blanca, también se evaluarán potenciales compras de aeronaves Boeing y productos agrícolas estadounidenses por parte de China, además de la creación de mecanismos bilaterales para la gestión del comercio.
Además de los temas previstos sobre sectores como el aeroespacial y agrícola se prevé la creación de mecanismos de diálogo económico permanente.
Sin embargo, analistas señalan que las relaciones entre Washington y Beijing podrían verse afectadas por los vínculos económicos de China con Irán, especialmente en el comercio energético. Estados Unidos ha expresado preocupación por el impacto de estas relaciones en la estabilidad regional y en los mercados globales.
Washington ha expresado preocupaciones sobre la estabilidad del Estrecho de Ormuz y posibles vínculos indirectos entre empresas chinas y el comercio de petróleo iraní, lo que ha derivado en sanciones y medidas restrictivas. Otro de los temas centrales de la agenda será la situación de Taiwán. China considera la isla como parte de su territorio, mientras que Estados Unidos mantiene relaciones no oficiales y cooperación militar con Taipéi, lo que sigue siendo un punto de fricción en la relación bilateral.
En el ámbito tecnológico, ambos países mantienen restricciones cruzadas. Estados Unidos ha impuesto controles a la exportación de semiconductores avanzados e inteligencia artificial, mientras que China conserva influencia sobre minerales estratégicos esenciales para la industria global.
El último encuentro presencial entre Trump y Xi tuvo lugar en octubre de 2025 en Busan, Corea del Sur, donde ambos líderes acordaron una tregua comercial temporal sin resolver los principales desacuerdos estructurales.
La Casa Blanca ha calificado la próxima reunión como una cumbre de carácter “trascendental”, en la que se espera avanzar en la estabilización de la relación entre las dos principales economías del mundo.
El encuentro también se desarrolla en un contexto de competencia estratégica más amplia, que incluye restricciones tecnológicas, disputas sobre semiconductores y diferencias sobre Taiwán. Aunque ambos gobiernos han mantenido negociaciones previas, persisten desacuerdos estructurales en la relación bilateral.
Fuentes: Latinus
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