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Periodista cubano exiliado presentará documental en Washington sobre falta de libertades en la isla

Redacción de CubitaNOW

Miami, Estados Unidos, Sociedad, America Latina, Cuba

Después de presiones sostenidas de la policía política cubana y de permanecer “regulado” sin posibilidades de salir de la isla, durante dos años y medio, el periodista independiente Yoe Suárez llegó a Estados Unidos con su esposa y su hijo pequeño.

En el Museo Americano de la Diáspora Cubana, en la ciudad de Miami, presentó recientemente su primer documental de largo metraje, con una duración de casi una hora (55 minutos). Se trata de un audiovisual que denuncia “las faltas de libertades individuales de toda clase en Cuba” y cómo esta “impide que los ciudadanos pueden vivir a plenitud su fe”.

“No solo habla de la falta de conciencia y de religión, sino de la falta de libertad de reunión y asociación, la limitación del acceso al entramado mediático nacional de personas que no estén alineadas con la visión socialista, así como la imposibilidad de los padres de elegir la educación de sus hijos de manera preferente”, dijo en declaraciones a CubitaNow.

Suárez aclara que no es exclusivamente sobre libertad religiosa, como se ha presentado en ocasiones. El material será presentado el 7 de noviembre en el Museo de las Víctimas del Comunismo en Washington.

“Me siento muy agradecido por la oportunidad de que el documental denuncie las violaciones de los derechos humanos en Cuba, específicamente la libertad de conciencia, un tema que ha quedado en atención mediática por debajo respecto a otros”, comentó.

El periodista y escritor, con múltiples premios dentro y fuera de la isla, había hecho otros documentales como guionista, productor o director, entre ellos, “Ni piedras ni cuchillos”, sobre el cineasta cubano Enrique Pineda Barnet y “Tiempo de Evaluación”, por mencionar algunos.

Sus trabajos audiovisuales y en la prensa independiente, provocaron el acoso del régimen comunista de La Habana. Suárez sufrió varios interrogatorios y amenazas contra él y su familia. “La regulación acentuó la visión de la isla-cárcel. Mi libertad de movimiento estuvo restringida por dos años y medio, hasta la valiente mediación de autoridades religiosas que demandaron mi libertad, de mi esposa y mi hijo”, comentó.

Hoy asegura que ha asumido el exilio forzado con pragmatismo, después de haber realizado varios trabajos investigativos que lo hacen sentir satisfecho a nivel profesional. “Mi familia padeció tener policías citándome constantemente, casi todas las semanas en el frente de mi casa”, dijo. También agradece que su hijo crezca lejos de la experiencia que sus padres debieron enfrentar. 

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