El secretario de Estado de EE.UU. Marco Rubio eludió responder a preguntas sobre Cuba durante una comparecencia oficial, en un momento crítico de las relaciones bilaterales y tras el incumplimiento de demandas clave por parte de La Habana.
El silencio del secretario de Estado Marco Rubio ante una pregunta directa sobre Cuba despierta nuevas interrogantes sobre el rumbo de la política estadounidense hacia la isla. Durante una comparecencia en el Departamento de Estado, el periodista Leonardo Feldman le consultó si existían novedades en relación con Cuba, especialmente después de que el presidente Donald Trump afirmara en repetidas ocasiones que “Cuba es la siguiente”. Rubio optó por no responder.
El episodio ocurre en un contexto especialmente tenso. Ese mismo día vencía el plazo de dos semanas que Washington había dado al gobierno cubano para liberar a presos políticos considerados de alto perfil, entre ellos el artista Luis Manuel Otero Alcántara y el músico Maykel Osorbo. La falta de cumplimiento por parte de La Habana ha endurecido aún más el clima diplomático.
Desde Cuba, la respuesta ha sido de rechazo frontal. El embajador ante Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, negó la existencia de un ultimátum y reiteró que cualquier negociación debe basarse en el respeto a la soberanía nacional. En la misma línea, el presidente Miguel Díaz-Canel calificó los contactos con Washington como preliminares y descartó cualquier cambio estructural en el sistema político de la isla.
Las relaciones entre ambos países atraviesan uno de sus momentos más delicados desde el acercamiento iniciado durante la administración Obama. La actual política de “máxima presión”, reforzada tras la firma de nuevas medidas ejecutivas en 2026, incluye sanciones económicas y restricciones dirigidas a debilitar al aparato estatal cubano.
A pesar de la retórica pública, se han producido contactos discretos entre ambas partes. Rubio ha mantenido reuniones con interlocutores vinculados al entorno del poder en Cuba, evitando en algunos casos los canales oficiales tradicionales. Asimismo, una delegación estadounidense viajó recientemente a La Habana para sostener conversaciones con representantes gubernamentales y actores económicos clave.
El mutismo del secretario de Estado puede interpretarse como una señal de cautela en un momento en que las negociaciones se encuentran en un punto crítico. Washington ha advertido que existe una “ventana limitada” para alcanzar acuerdos, lo que sugiere que las decisiones que se tomen en las próximas semanas podrían definir el futuro inmediato de las relaciones bilaterales.
Fuente: Cibercuba