Se pierden cien toneladas de mango en finca de Artemisa

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Las tierras de Los Mingolitos, en Bahía Honda, tiene una buena producción de frutabombas, mameyes y guayabas, así como de mangos, pero estos últimos, lamentablemente, comenzaron a podrirse porque no van a buscarlos.

“Duele ver amontonada en el suelo la carga de seis camiones, unas 600 cajas. Algunos mangos aún lucen sanos ”, dijo el periódico oficialista El Artemiseño.

“El año pasado tuvimos la primera cosecha y los primeros mangos perdidos”, señala Liván González, trabajador de la finca.

“Teníamos la producción contratada con la fábrica de conservas de Batabanó, y no asimilaron ni la décima parte: recibieron la que les envió La Conchita, de Pinar del Río. Perdimos unas 900 cajas de mangos”, agregó.

“¿En el municipio? Tenemos una minindustria que no funciona. ¿Directo a la población? Sí, vendimos en Güira de Melena, en La Habana y también aquí en Bahía, solo que las frutas previstas para la industria no sirven igual para la población; esas llevan otro tratamiento: lavarlas con detergente para quitarles la resina y luzcan brillosas (con otra imagen), colocarlas bajo techo, escogerlas…”, añadió.

“Cuando Acopio te dice que las tumbes porque vendrán a recogerlas, si no vienen se pudren. Este año, con las incesantes lluvias, comenzaron a madurar temprano. Y nosotros no podemos hacer nada, pues la cooperativa (CCS José Martí) es la que contrata con Acopio, y ellos a su vez contratan la mercancía con Batabanó”, comentó.

“A manera de alternativa de Acopio, le vendimos la carga de cuatro o cinco camiones a la minindustria ubicada en Bayate, Candelaria. Debían ser seis camiones semanales, pero se rompió una estera allá, y no vinieron la semana pasada, ni tampoco el lunes ni el miércoles de esta, como habíamos acordado”, siguió Livan.

“Son unas 600 cajas… más todo el mango que resta por recoger. Lo de Bayate es adicional; Batabanó sí tiene un contrato que cumplir, de 40 toneladas, una cantidad insuficiente; sin embargo, aún no han aceptado nada”, insistió.

Y así va esta realidad que asusta, que enoja, que molesta. Tanta utilidad tendrían esos mangos… tanta, que no hay cómo no sentir rabia ante testimonios de este tipo.