Cubanas narran como `luchan´ las `jineteras´ en El Malecón

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En esta historia aparecen dos jóvenes cubanas. Sus nombres son Thalía y Yanisleydis y, sentadas desde El Malecón, en La Habana, cuentan cómo se ganan la vida en su profesión de “jinetera”.

“Buenos las citas aquí en Cuba son, bueno tú me invitas a comer, me invitas a fumar, yo fumo contigo. Hacemos el amor y tú me tienes que pagar. Aquí (en Cuba) el amor tiene precio”, dijo Yanisleydis mientras su entrevistador, para América Te Vé, le iba preguntando.

Las tarifas de estas chicas dependen de los favores sexuales que demandan los clientes. La mínima es a partir  de los 30 dólares en adelante.

“Está en 60 (dólares), 80, de 30 hacia arriba. Aquí para salir tienes que casarte y tener un matrimonio con un extranjero, porque las salidas son ilegales. Sí tú pagas el pasaje y lo pagas todo no hay problema con eso”, dice Yanisleydis.

Un importante número de féminas cubanas, muchas asume una visión diferente en relación con el matrimonio y el sexo, pues ven en ambos tópicos, una oportunidad de sobrevivencia en medio del alto costo de la vida que existe en la Isla, donde los salarios estatales no cubren ni medio mes de sus necesidades básicas.

“No, cubano, no” responde de inmediato Thalía cuando le preguntan si está en sus planes casarse con un cubano. Y lo que sucede es que esa decisión sólo tendría sentido si fuera un extranjero, pues el sueño de muchas mujeres en la Isla, es que llegue un a sus vidas alguien que la saque del país”.

La prostitución siempre ha existido en Cuba (y en el mundo) aun cuando el gobierno dice que no y los medios prefieren no hablar al respecto. Las mujeres, desde muy joven y cada vez más, ven esta profesión como la solución a sus males.