Una madre cubana narró en redes sociales la angustia que vive junto a su hijo durante los prolongados apagones en La Habana, describiendo noches marcadas por el calor, el insomnio, las protestas vecinales y el cansancio extremo que golpea a miles de familias en medio de la crisis energética de la isla.
El testimonio publicado por Zea Gisselle en Facebook se ha convertido en una de las narraciones más impactantes sobre la realidad que enfrentan actualmente muchas familias cubanas. Su relato describe con crudeza una madrugada de apagón en La Habana, donde el humo de basureros incendiados, los cacerolazos y el agotamiento colectivo dominaron la escena en varios barrios de la capital.
La mujer contó que, mientras avanzaba la noche sin electricidad, su hijo permanecía despierto incapaz de dormir debido al calor sofocante, los mosquitos y la ansiedad acumulada tras semanas de cortes eléctricos prolongados. Según explicó, ni las linternas, ni los baños de agua fresca, ni los ventiladores recargables lograban aliviar el sufrimiento físico provocado por las altas temperaturas.
Desde su vivienda comenzaron a escuchar el sonido de calderos golpeándose en las calles y poco después observaron el resplandor de fogatas improvisadas con basura en distintas esquinas del barrio. Para muchos vecinos, aquellas llamas se transformaron en una forma de protesta ante los apagones de más de 20 horas diarias que afectan a numerosos municipios habaneros.
“Nos están agotando poco a poco”, expresó la mujer, quien además confesó haber dejado de enviar regularmente a su hijo a la escuela debido a la falta de descanso y las difíciles condiciones de vida generadas por la crisis eléctrica.
En su publicación, la madre cuestionó los llamados a “adaptarse” a la situación y aseguró que la privación constante de sueño se ha convertido en una forma de desgaste psicológico para miles de personas. También describió cómo vecinos cansados salían a conversar en las aceras mientras compartían café y trataban de sobrellevar juntos la madrugada.
Uno de los momentos más simbólicos del relato ocurre cuando el niño observa el fuego en la calle y lo compara con imágenes de guerra que había visto anteriormente. La madre entonces responde que “Cuba está en guerra”, refiriéndose al enfrentamiento entre una población agotada y un sistema incapaz de resolver la crisis.
Las protestas registradas recientemente en La Habana incluyeron cacerolazos, barricadas y quema de basura en municipios como Marianao, Playa, Guanabacoa y San Miguel del Padrón. Todo ocurre en medio del peor déficit energético reportado en años y una creciente tensión social provocada por la escasez, los apagones y el deterioro de las condiciones de vida en la isla.
Fuente: Zea Giselle
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