La presencia de aviones espía y drones estadounidenses alrededor de Cuba ha aumentado en las últimas semanas, en medio de la creciente tensión entre Washington y La Habana y de las amenazas lanzadas por el presidente estadounidense Donald Trump contra el régimen cubano.
De acuerdo con reportes citados por medios internacionales y funcionarios estadounidenses, aeronaves de vigilancia de la Marina y la Fuerza Aérea han intensificado vuelos de reconocimiento cerca del territorio cubano como parte de una mayor actividad militar en el Caribe.
Entre los equipos detectados se encuentran aviones de patrullaje marítimo P-8, aeronaves de espionaje electrónico RC-135 Rivet Joint y drones de reconocimiento de alta altitud MQ-4, utilizados habitualmente en operaciones de inteligencia y monitoreo estratégico.
Datos de plataformas públicas de rastreo aéreo muestran que desde febrero se han realizado decenas de vuelos cerca de las costas cubanas, especialmente en áreas próximas a La Habana y Santiago de Cuba. Analistas señalan que el número real podría ser aún mayor, debido a que muchos drones militares no aparecen en sistemas de monitoreo abiertos.
Expertos en inteligencia consideran que el incremento de estas operaciones constituye una señal política y militar dirigida tanto al régimen cubano como a sus aliados internacionales, entre ellos Rusia y China.
“Es un mensaje visible de presión”, afirmó el exoficial de inteligencia naval José Adán Gutiérrez, citado por medios estadounidenses. Según explicó, este tipo de misiones normalmente se realizan de manera discreta, por lo que la exposición pública de los vuelos tendría un componente disuasivo e intimidatorio.
El aumento de la vigilancia ocurre mientras la administración Trump mantiene fuertes sanciones económicas y energéticas contra Cuba, medidas que han profundizado la crisis de combustible y el deterioro del sistema eléctrico en la isla.
Aunque funcionarios estadounidenses aseguran que los vuelos no implican necesariamente preparativos inmediatos para una intervención militar, especialistas consideran que Washington estaría actualizando información estratégica y planes de contingencia relacionados con Cuba.
El gobierno cubano también reaccionó a la situación. El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, denunció recientemente lo que calificó como un intento de “normalizar la amenaza de agresión militar” contra la isla.
En paralelo, continúan las negociaciones discretas entre ambos gobiernos, aunque hasta ahora no se conocen avances concretos. Mientras tanto, la crisis económica y energética cubana sigue agravándose, con apagones prolongados, escasez de combustible y crecientes dificultades para sostener servicios básicos.
Algunos analistas comparan el actual despliegue de vigilancia con operaciones previas realizadas por Estados Unidos en otros países de la región, incluyendo Venezuela y México, donde drones y aeronaves de inteligencia fueron utilizados para recopilar información estratégica antes de operaciones de seguridad.
Fuente: The New York Time
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