En medio del creciente malestar estudiantil en Cuba, el monopolio estatal de telecomunicaciones, Etecsa, sostuvo un encuentro con representantes universitarios en La Habana que muchos interpretan como un intento de contener las protestas con concesiones mínimas.
La reunión, celebrada en la sede de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), reunió a directivos de la empresa y funcionarios del gobierno con estudiantes de varias universidades capitalinas. El objetivo oficial era “evaluar avances” del llamado plan sectorial de acceso a internet, pero el trasfondo apunta a la presión generada por el descontento juvenil ante las limitaciones impuestas en los últimos años.
El plan en cuestión ofrece un paquete mensual de apenas seis gigabytes por 360 pesos cubanos, con una vigencia de 35 días. Para muchos estudiantes, esta oferta resulta insuficiente en un país donde el acceso a la información y la conectividad sigue siendo restringido y costoso en relación con los salarios.
Según versiones oficiales, este paquete surgió como respuesta a las demandas estudiantiles tras las medidas comerciales implementadas en 2025, que limitaron las recargas nacionales. Sin embargo, en la práctica, numerosos jóvenes continúan enfrentando dificultades para acceder al servicio, lo que ha alimentado críticas y reclamos en distintos espacios.
Durante el encuentro, directivos de Etecsa aseguraron que trabajan para ampliar el acceso al plan y ofrecieron incluso un canal de atención vía WhatsApp exclusivo para estudiantes. También se presentaron propuestas que, según dijeron, serán evaluadas.
No obstante, más allá del discurso oficial, el contexto en el que ocurre esta reunión es clave. En las últimas semanas, estudiantes universitarios han expresado su inconformidad por la precariedad del acceso a internet, considerado hoy una herramienta esencial tanto para la formación académica como para la vida cotidiana.
El hecho de que el encuentro haya sido encabezado por altos funcionarios del Ministerio de Comunicaciones y figuras vinculadas al aparato político evidencia la preocupación del régimen por el creciente malestar en uno de los sectores históricamente más vigilados: el universitario.
Estas medidas no representan una solución estructural, sino más bien un intento de desactivar el descontento mediante concesiones limitadas. En un país donde el acceso libre a la información sigue siendo un tema sensible, la conectividad se ha convertido en un punto de tensión entre la ciudadanía y el Estado.
Fuente: Agencia Cubana de Noticias
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