Este jueves, turistas y empleados de hoteles en Cayo Santa María y Varadero enfrentaron cierres repentinos y reubicaciones obligatorias sin explicación oficial. El caso más reciente ocurrió en el hotel Valentín Perla Blanca, donde los huéspedes recibieron esta mañana un mensaje informando que las instalaciones cerrarían a las 4:00 p. m. y que serían trasladados al Hotel Playa Cayo Santa María.
La traducción textual del mensaje fue la siguiente:
*"Estimado huésped:
Habitación: 32.63
Nos gustaría informarle que nuestro hotel cerrará pronto. Su reserva ha sido transferida al Hotel Playa Cayo Santa María, ubicado en la zona. Todas las fechas y condiciones siguen siendo las mismas, para que pueda disfrutar de su estancia sin cambios. Debe estar en el vestíbulo a las 4:00 p. m. para el traslado porque el hotel debe estar cerrado hoy.
Si tiene alguna pregunta, por favor contáctenos al 7510 o al 7561. Gracias por su comprensión y esperamos darle la bienvenida al Hotel Playa Cayo Santa María.
Atentamente, Equipo de Atención al Cliente"*
Se trata del séptimo hotel que cierra en el cayo en un solo día, y según testimonios, ni los propios empleados conocían los motivos, siendo notificados apenas horas antes del cierre.
La situación se extiende a Varadero, donde hoteles bajo la administración Gaviota también suspendieron operaciones. Según Daniel Fleitas, “la cuenta de todos los asesores de los hoteles están cancelada, lo que quiere decir que no van a cobrar más y no van a trabajar más”. Fernando Rodríguez agregó que quienes ingresaron a su turno tuvieron que regresar a casa, mientras Héctor Leiva calificó el episodio como “solo el thriller de esta película”. Barbara Quintero advirtió que “lo están diciendo: no viaje a Cuba hace mucho tiempo… pero siguen viajando”.
El cierre masivo y abrupto de hoteles refleja la creciente incertidumbre en el sector turístico cubano, golpeado por restricciones operativas, falta de recursos y desabastecimiento. Analistas advierten que estas medidas podrían afectar la confianza de los turistas internacionales y poner en riesgo la estabilidad laboral de miles de trabajadores del sector, mientras crece la preocupación por la capacidad de la industria para sostener la temporada alta de viajes.