El Gobierno cubano ha intensificado en los últimos días su diplomacia con aliados estratégicos como Rusia, China y Vietnam, en un contexto marcado por el aumento de la presión de Estados Unidos y el agravamiento de la crisis energética que golpea a la isla. La ofensiva diplomática busca apuntalar apoyos políticos y, sobre todo, garantizar respaldo económico y material en un momento especialmente delicado para La Habana.
La iniciativa se produce mientras las autoridades cubanas denuncian un recrudecimiento del cerco energético y financiero impulsado por Washington. Según el discurso oficial, la situación se ha vuelto más compleja tras los recientes acontecimientos en Venezuela, que han afectado directamente a uno de los principales suministradores de petróleo de la isla.
En este escenario, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, inició una gira internacional no anunciada previamente, en calidad de “enviado especial” del Partido Comunista de Cuba y del Gobierno. A través de mensajes en redes sociales, el canciller confirmó reuniones de alto nivel en Vietnam y China, además de una conversación telefónica con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov.
La delegación cubana incluye figuras clave del aparato estatal y militar, entre ellas el jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, el general Roberto Legrá Sotolongo, y el viceministro primero de Comercio Exterior, Carlos Luis Jorge, lo que refuerza la idea de una agenda que va más allá de lo estrictamente diplomático.
Vietnam fue la primera parada. Allí, Rodríguez fue recibido por el secretario general del Partido Comunista, To Lam, y por el presidente Luong Cuong. Las autoridades vietnamitas reiteraron su respaldo político a Cuba y manifestaron su disposición a colaborar “dentro de sus capacidades”. Hanoi se ha consolidado como el segundo socio comercial de la isla y el principal inversor de Asia-Pacífico, con un intercambio bilateral que superó los 340 millones de dólares en 2023. En los últimos meses, además, Vietnam ha enviado donaciones financieras y asistencia directa.
Durante su estancia en Asia, el canciller cubano sostuvo también un contacto con el jefe de la diplomacia rusa. Moscú reafirmó su rechazo a cualquier forma de presión económica o militar contra Cuba y expresó preocupación por el deterioro de la situación humanitaria. Rusia y Cuba mantienen una relación estratégica desde la Guerra Fría, y en los últimos años han reiterado su interés en profundizar los vínculos económicos, comerciales y de seguridad.
China, por su parte, ocupa un lugar central en los esfuerzos de La Habana. En Beijing, Rodríguez se reunió con responsables de la cooperación internacional y del Partido Comunista chino. A finales de enero, el presidente Xi Jinping aprobó un paquete de ayuda emergente que incluye asistencia financiera y el envío de 60.000 toneladas de arroz, una de las mayores donaciones alimentarias recibidas por Cuba en los últimos años. A ello se suman aportes económicos anteriores y un respaldo diplomático explícito frente a las sanciones estadounidenses.
Fuente: EFE
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