El Gobierno de Cuba volvió a cargar contra Estados Unidos tras el anuncio de un nuevo paquete de ayuda humanitaria destinado a la isla, en un contexto marcado por apagones prolongados y una aguda escasez de combustible. Desde La Habana, la iniciativa fue descalificada como un gesto “cínico” que, según las autoridades cubanas, contrasta con la política de presión económica ejercida por Washington.
El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, reaccionó con dureza al anuncio estadounidense de destinar seis millones de dólares adicionales en asistencia humanitaria. A través de sus redes sociales, el diplomático cuestionó que se apliquen “medidas coercitivas severas” que afectan a millones de personas y, al mismo tiempo, se ofrezcan alimentos y suministros básicos para un número limitado de beneficiarios.
Las declaraciones se produjeron luego de que el Departamento de Estado de EE.UU. defendiera el envío de la ayuda, que incluye alimentos no perecederos, kits de higiene y lámparas solares. Según Washington, estos insumos están pensados para aliviar necesidades urgentes y pueden ser utilizados incluso en medio de la actual escasez de combustible.
Desde la parte estadounidense, el subsecretario interino para Asistencia Exterior, Jeremy Lewin, negó que las restricciones al petróleo impuestas por su país hayan provocado o agravado la crisis humanitaria. El funcionario sostuvo que Cuba aún arrastra las consecuencias de recientes eventos climatológicos y acusó al monopolio estatal de acumular recursos energéticos en lugar de destinarlos a la población.
Lewin insistió en que la narrativa que vincula directamente la crisis eléctrica con decisiones recientes de Washington “no se corresponde con la realidad”, y aseguró que la ayuda está orientada a cubrir necesidades básicas de la población más vulnerable.
En La Habana, sin embargo, el discurso oficial apunta en otra dirección. El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que el país atraviesa un momento especialmente complejo, pero responsabilizó a Estados Unidos de ejercer lo que calificó como un “bloqueo energético”. Según el mandatario, las presiones sobre los suministros de petróleo han tenido un impacto directo en la generación eléctrica y en el funcionamiento de sectores sensibles como la salud y la educación.
La situación energética se deterioró aún más tras la interrupción de un suministro clave de crudo procedente de Venezuela, lo que obligó a las autoridades cubanas a implementar medidas de emergencia para sostener el sistema eléctrico. A esto se suma la advertencia de Washington de imponer sanciones o aranceles a países que continúen enviando petróleo a la isla, lo que ha afectado también a otros proveedores.
Pese al tono confrontacional, el Gobierno cubano asegura que mantiene abierta la puerta al diálogo. Díaz-Canel rechazó las versiones sobre un inminente colapso del país y afirmó que ese discurso forma parte de una estrategia política impulsada desde el exterior. En la misma línea, Fernández de Cossío reiteró que La Habana estaría dispuesta a entablar conversaciones con Estados Unidos, siempre que no estén condicionadas a presiones ni incluyan demandas de cambio político.
Fuente: CNN
El Gobierno de Trump anuncia otros 6 millones de dólares en ayuda humanitaria para Cuba
Hace 4 horas
Suspenden salidas de ómnibus interprovinciales desde Las Tunas por crisis de combustible
Hace 1 hora
Detienen a presunto ladrón tras robo en vivienda cercana al Barrio Chino de Centro Habana
Hace 1 día