La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, lanzó una advertencia directa al gobierno cubano luego de que el presidente Miguel Díaz-Canel expresara que Cuba está dispuesta a entablar un diálogo con Estados Unidos sin precondiciones. La respuesta de Washington se produjo en medio de crecientes tensiones diplomáticas y una profunda crisis económica en la isla.
En una rueda de prensa este jueves, Leavitt afirmó que, si bien el presidente Donald Trump “siempre está dispuesto a apostar por la diplomacia”, también volvió a subrayar que el gobierno cubano se encuentra en una situación crítica y “a punto de colapsar”. Por esa razón, instó a las autoridades de La Habana a ser prudentes en sus declaraciones dirigidas al mandatario estadounidense.
“El hecho de que el gobierno cubano esté en sus últimas y su país esté a punto de caer… deberían ser inteligentes con sus declaraciones dirigidas al presidente de Estados Unidos”, dijo Leavitt, en un mensaje que mezcla advertencia y presión política.
La reacción de la Casa Blanca respondió directamente a los comentarios de Díaz-Canel, quien horas antes había señalado que Cuba está dispuesta a dialogar con Estados Unidos sin presiones ni condiciones, siempre que se respeten la soberanía y la autodeterminación de la isla. Según comunicados de prensa, el líder cubano expresó que cualquier diálogo debe ser “civilizado y mutuamente beneficioso” y rechazó implicar al gobierno en cuestiones que consideren una injerencia interna.
No obstante, mientras La Habana insiste en que no existen negociaciones formales en marcha, en Estados Unidos se ha indicado públicamente que ya hay contactos diplomáticos en curso entre ambas partes, aunque no se han detallado fechas ni temas específicos en discusión.
La tensión entre ambos gobiernos se ha agudizado en las últimas semanas, particularmente tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a principios de enero. Ese hecho llevó a un corte sustancial en los envíos de petróleo desde Venezuela a Cuba, lo que ha exacerbado la crisis energética y económica en la isla caribeña.
El Departamento de Estado y la Casa Blanca han endurecido su discurso contra el régimen de La Habana, calificándolo de debilitado y poniendo en duda su capacidad para sostenerse ante el creciente descontento social y la escasez de recursos básicos. Parte de esa estrategia incluyó una orden ejecutiva de Trump para sancionar a países que suministren petróleo a Cuba.
La postura oficial de Estados Unidos sugiere una combinación de presión política y disposición a la diplomacia, en la que se ofrece diálogo, pero bajo condiciones que reflejen un cambio sustancial en las dinámicas actuales. Por su parte, Cuba mantiene una posición firme de apertura al diálogo solo si se realiza sin “coerción” y con pleno respeto a su soberanía.
Buque vinculado a Cuba carga 150,000 barriles en Venezuela pero se desconoce su destino
Hace 5 horas
Detienen a presunto ladrón tras robo en vivienda cercana al Barrio Chino de Centro Habana
Hace 1 día