El primer ministro de India, Narendra Modi, viajó a China por primera vez en siete años, en un contexto marcado por las crecientes tensiones con Estados Unidos tras la decisión de la administración Trump de duplicar al 50% los aranceles a las importaciones indias.
Modi participó este fin de semana en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, en Tianjin, donde se reunió con el presidente chino, Xi Jinping. Durante el encuentro, Xi afirmó que China e India deberían ser “socios en lugar de rivales” y que, como “dragón y elefante”, tienen la responsabilidad de cooperar. Modi, por su parte, destacó que Nueva Delhi está “comprometida a avanzar en las relaciones bilaterales basadas en respeto mutuo y confianza”.
La reunión ocurre pocos días después de que Washington aplicara una de las sanciones comerciales más altas a un socio estratégico, en represalia por la compra de crudo ruso. Estados Unidos acusa a India de financiar indirectamente la guerra en Ucrania, mientras que Nueva Delhi sostiene que se trata de críticas “injustificadas”.
India se ha consolidado como socio clave de EE.UU. en Asia, tanto en seguridad como en el equilibrio frente a China. Sin embargo, los nuevos aranceles han generado inquietud entre analistas que temen un acercamiento entre Nueva Delhi y Pekín, dos potencias que en los últimos años han atravesado fuertes tensiones fronterizas.
Kishore Mahbubani, ex presidente del Consejo de Seguridad de la ONU, señaló que “la decisión de Trump fue una de las mayores sorpresas que ha recibido India en los últimos tiempos” y que podría alterar la balanza diplomática en la región.
China, que también enfrenta gravámenes superiores al 140% en su comercio con EE.UU., ha mostrado un inusual respaldo a India frente a las medidas de Washington. A inicios de mes, el embajador chino en Nueva Delhi calificó a Estados Unidos de “matón”, en una defensa poco común hacia un país con el que mantiene disputas históricas.
Pese al gesto político, la relación entre China e India sigue marcada por desafíos. Uno de los principales es la estrecha alianza entre Pekín y Pakistán, rival tradicional de India. Durante el conflicto fronterizo de 2020 en Ladakh, murieron al menos 20 soldados indios y 4 chinos, lo que deterioró gravemente los vínculos bilaterales.
Aunque recientemente se alcanzaron acuerdos para reducir tensiones y reanudar vuelos directos, diplomáticos indios advierten que reconstruir la confianza “podría tardar años”.
Además, persisten diferencias sobre la situación de Taiwán. Tras una reunión en Nueva Delhi, Pekín aseguró que India había reconocido a la isla como parte de China, lo que fue desmentido por funcionarios indios, quienes aclararon que sus vínculos con Taipéi se limitan a lo económico y cultural.
Fuente: NBC News
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